27 oct. 2009

Lección taytantas parte two: La ley del aborto vista por el ilustre Gorgosh

Del blog del necio (comentarios allí please), otra enorme aportación:

"¿ABORTO SI?, ¿ABORTO NO?, ¡ESO LO DECIDO YO!"


Hace tiempo hice un curso sobre responsabilidad en materia sanitaria, y se habló largo y tendido sobre el consentimiento informado. Este modelo, al parecer venido de EEUU, establece que el paciente debe ser informado de manera exhaustiva de los riesgos que conlleva el tratamiento, y otorgar, en la medida en la que las circunstancias lo permitan, como su propio nombre indica, su consentimiento para seguir adelante. Efectivamente esto se suele hacer, verbalmente y de cualquier manera (sobre la marcha, gran lema ibérico). Pude comprobar en una cutre clínica dental como me ponían delante un testamento, (ahí si se hacía por escrito, exonerando de toda responsabilidad a médicos y clínica) antes de que una "dentista" de la edad de mi hermano el pequeño me preparar en un premolar la de dior es cristo. ¡Qué grande es la práctica para afianzar los conocimientos!
Pero respecto al tema de la interrupción del embarazo, creo que nos movemos efectivamente en dos ámbitos: el privado y técnico, donde se dan soluciones acordes al sentir social (aunque indefectiblemente la ley va por detrás del sentir popular), y el show de Benny Hill mediático político orquestado por quienes buscan, de uno y otro lado, réditos a corto plazo (lo que es legislar a golpe de telediario, y montar manifas con 4 consignas aprendidas, que poco o nada tiene que ver con el anteproyecto de ley a aprobar, vamos).
Este es un tema muy sensible, que debería ser tratado con delicadeza y protección a la auténtica protagonista, que es la mujer que se enfrenta, en muchas ocasiones muy sola y perdida, a esta situación. Por supuesto que la decisión debe ser solo suya, y no debe confundirse el papel de los padres o tutores.



Porque creo sinceramente, que existe un transfondo judeo cristiano de minoración del papel de la mujer, un cierto paternalismo que está detrás de estas ansias por controlar la interrupción voluntaria del embarazo por curas y políticos del sexo masculino. ¿Por qué una menor puede asumir un tratamiento que incluye una operación quirúrgica cuya única finalidad es implantar silicona en las mamas, dando libremente su consentimiento, y debe pasar por el filtro de padres, administración y clero en general para esta otra intervención?

El derecho a la vida no me vale. Teniendo en cuenta que a efectos civiles "sólo se reputará nacido el feto que tuviere figura humana y viviere veinticuatro horas enteramente desprendido del seno materno" (art. 30 Código Civil), y que el ser que no cumpla esos requisitos se considera criatura abortiva, en el artículo 745 del mismo cuerpo legal, el "moderno" Real Decreto de 24 de julio de 1889, ya nos dibuja un panorama legal muy claro.
Si a esto le sumamos que vivimos en una sociedad hipócrita, que pasa impasible sobre los menos favorecidos, que explota inmisericorde a otros pueblos, y que condena al hambre a más de 1.000 millones de personas, promoviendo guerras que sólo esconden oscuros intereses económicos, vemos que nos reímos en la cara de esa "vida" que decimos defender, de esa vida que arrebatamos indirectamente por culpa del hambre y los conflictos armados, de la enfermedad que se curaría con un suero de 50 centavos o con un pequeño esfuerzo de las farmaceúticas, o que convertimos en una caricatura de lo que debería ser una existencia digna.

No es cierto que las mujeres acudan alegremente a practicarse un aborto, ni como dijo la impresentable Rosa González, sea cosa de fulanas y frescas.

Se trata de una decisión muy personal, nunca fácil, a la que puede llegar por múltiples motivaciones, pero creo sinceramente que nadie tiene autoridad moral para empujarla a tomar una decisión en un sentido o en otro.

No es coherente un marco normativo en el que el aborto es un delito, y la mujer una posible imputada, excepto en ciertos casos en los que se despenaliza. No es moral, ni correcto jurídicamente, y además se ha demostrado que ese sistema no es viable ni operativo.


¿Y qué decir de las personas (entre 2.000 y 2.000 millones) que acudieron a la manifestación en Madrid el 17/10? No seré yo quien impida a los ciudadanos manifestarse alegremente, pero es el espectáculo es lamentable. El PP que va pero no va, las consignas contra Zapatero y el PSOE, "cada vida importa", y lo más chanante, el lema: por la vida, la mujer y la maternidad. La mujer, mujer ignorada, anulada, o unida enfervorecidamente a una causa que la reduce a ciudadana de segunda, que debe ser tutelada. Hasta no hace tanto no podía ni abrir una cuenta corriente, pensaba que avanzábamos...
En tercero me explicó derecho penal Parente, ex Magistrado de la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo. Pues les aseguro que, aun no compartiendo sus posturas, les daría unas lecciones de tolerancia y de técnica jurídica a los de la gorrita roja y los llaveros del presunto feto. Si, claro que hay verdades objetivas, pero no es esa ley natural manipulada con la que nos quieren hacer comulgar. Hay una verdad más profunda y digna de respeto dentro de cada ciudadano, de cada ciudadana, de cada mujer libre e independiente.
El anteproyecto de Ley Orgánica de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo aclara una simple cuestión técnica, pero se queda a medias, perdiendo en mi humilde opinión la oportunidad de equipararnos a otros ordenamientos del entorno, y la posibilidad de establecer un sereno diálogo bajo criterios técnicos y médicos, en beneficio del bien jurídico protegido, que es la salud reproductiva de la mujer.Cuenta esta reforma, por supuesto, con un amplio apoyo de colectivos tan cualificados como la Unión Progresista de Fiscales (UPF), y es un avance hacia una regulación más realista y adaptada a lo que la sociedad demanda.
Spain is diferent, lamentablemente...."