25 ene. 2020

Collage.


Tengo una videoteca en mi cabeza, llena de referencias conscientes de los eventos importantes de mi vida, cientos de álbumes con miles de fotografías. Entre dichas imágenes hay una red de nodos, entre personas, hechos, frases pronunciadas, con efecto sanador o lapidario, pero todas ellas expresiones de un tiempo concreto, enmarcado en un periodo de cuarenta y algún año de existencia.
Hay un recuerdo nítido y concreto, que mi madre contaba a familiares y conocidos, de una noche que, tras aparcar el coche en la Avenida más popular del barrio, caminaba con mis padres hacia el portal de casa, en la calle Santiago, a unos doscientos metros de distancia. Tendría unos tres años, e iba protestando porque les pregunté la razón de haberme bautizado si yo no quería, que era bebé, que me mojaron y lloré (esto sí, claro, según me habían contado y había visto en las fotos que mama atesoraba, de cada uno de nosotros); por lo visto ya montando la mundial a esa edad, hecha un basilisco por tamaña injusticia. Y además es gracioso que no me faltara razón, siempre me lo ha parecido.
Mi flash es sobre la imagen dinámica, de caminar hacia casa con mis padres, pero la conversación, quienes siempre la recordaron más precisa, fueron ellos, claro.





La cuestión es que mi madre siempre conoció muy bien esa capacidad de retención visual, que también tienen mi hermano mayor y la más pequeña.
Reflexiono a menudo sobre esto. Sobre la dificultad que supone tener una característica concreta que te hace parecer un bicho raro a los ojos de los demás, con frecuencia.
Cuando no es peor aún que la perplejidad, en esos momentos en que se masca la suspicacia y recelo del receptor de algún comentario con datos identificativos que has retenido hace tiempo, desde quizá la única otra vez que os visteis u os presentaron, cuando a la otra persona, como mucho, le suenas de antes, sin poder ubicarte de más. Esto puede parecer una insignificancia, desde fuera. Desde otra perspectiva más cicatera, si se quiere,lo cierto es que tu "carta de presentación" es que retienes todo lo que sucede a tu alrededor con precisión y detalle. Y ya no es que no se produzcan semblantes de sorpresa con agrado, sino que, además, hay personas que tienen la necesidad de comentar algo acerca de ello en alto, poniendo enseguida el foco de atención en "tu cosa" si estas en una reunión con más gente. Me ha pasado en no pocas ocasiones sentirme como un mono de feria...
Persona random: -¿Y a mi?¿me recuerdas de antes/algo? YO: ¿¿¿EIN???





Desde que no la tengo a ella a mi lado, me falta ese apoyo incondicional de quien te conoce como la palma de su propia mano y por eso te comprende como nadie jamás podrá. Algo que yo veo que, por la misma razón, no quiero que les falte a mis hijas, ese nivel de comprensión único de quien te conoce hasta el alma y te ayuda a verle el lado bueno a las particularidades tuyas. A esas que pueden marcar la diferencia y ponerte en el punto de mira indeseado o inconveniente. Siempre ojo avizor, mami. Te quiero y te echo de menos mucho.





<<Sé que ella quisiera regalar sus superpoderes...
igualarse a los demás>>