29 feb 2020

De Carnaval.


Del Carnaval '19 al del presente año, que empezó en Arrecife, pero aún no ha acabado, porque en cada zona de la islita se celebra en distintos fines de semana el día grande. De modo que hoy vamos al municipio de Tías, habiéndose celebrado ya en Arrecife y San Bartolomé.
Y faltarán aún: el municipio de Teguise, en La Villa, al interior del municipio, donde se disfruta de un Carnaval tradicional y único, con sus diabletes, junto con su Costa, más abierta al turismo, y más del vistoso colorido de la comparsa y el desfile de pluma y purpurina.
También en los dominios del Volcán de la Corona, vetusto y majestuoso cono del norte verde de la isla, y en su municipio de Haría, con la capital del mismo nombre, se celebra, posteriormente a los mencionados antes, un fin de semana de máscaras distinto y que merece la pena conocer.





<<Pelucas, lentejuelas, boas de pluma, pantys de colores chillones, maillots fantasía, maquillaje, purpurina, pestaña postiza, sombrero, antifaz y máscara...>>




Preparar un disfraz de fantasía para jugar con la seducción y el misterio me gusta desde muy cría. Dar rienda suelta a la imaginación para crear un personaje.
A mi me chiflaban los carnavales ya en Burgos, siendo la tía mas friolera del reino. También muy tímida y borde, así que ligo mucho más disfrazada, ayudada por la desinhibición que me aporta la máscara, bailando y vacilando, que si tengo que filtrar entre miradas que escudriñan sin más.
Pero preparar un disfraz en una isla canaria, con un clima tibio a estas alturas de año, con calima incluso (el lado chungo, en este 2020; se han suspendido muchos actos en todo el archipiélago), con la libertad para el escote y la sensualidad de esta bendita latitud atlántica que nos rodea.
Eso se vive aquí y engancha.





Pero a él no. No sé por qué no. Recuerdo que, como él no se disfrazaba en Burgos porque nunca le gustó, y yo estaba medio depre por estar en paro, con pocas ganas de gastar, los primeros años de vivir aquí, no bajábamos al coso de Arrecife ni nos disfrazábamos nunca. Yo lo veía por la tele, en las teles locales y en la autonómica las galas de las Reinas, en especial la Drag por ser más espectacular y coreografiada.





Entonces nacieron las niñas y, en cuanto tuvieron edad para disfrutarlo y se lo metieron en vena en el cole, como es natural, la actitud rara, desde luego, empezó a ser no disfrazarse. Al menos quedó en minoría de tres a uno, cuatro a uno si contamos a la tía.





Y es que podría parecer algo frívolo, pero, en Canarias, las fiestas más grandes que congregan a muchísimas almas y corazones, son un disgregante de parejas "estables" o de larga duración: han separado muchas.
Esto es así, real y bastante alucinante. Si a uno le gusta y a otro no, acabas mal. Como agravante indiscutible de una situación de fondo que viene por otras cosas, por supuesto...





Ahí es nada.





Me voy a preparar mi disfraz.






Alertas ignoradas.


<<Siempre hay uno que ama más que el otro♪♫ el miedo os mantiene juntos y lo llamáis AMOR♫♪>> LAS DOS COREAS | SIERRA Y CANADÁ * 2014 |SIDONIE




Dentro de la crisis existencial de una madre, de esta que junta estas letras, al menos, es inevitable que haga mella la autocrítica cuando sientes que te has equivocado y pagan el pato las inocentes. En este caso en forma de: "¿Y si te equivocaste tú escogiendo todo? El momento vital, la persona, el lugar..."
Si no eran los idóneos para el camino que te empeñaste en recorrer, quizá es tu culpa por no parar la bola de nieve y buscar a otra pareja para algo que tú consideras tan importante. Lo más importante para ti que hay en el mundo.
Las dos Coreas de Sidonie, efectivamente: te cagaste, te dio miedo que después de tantos años hecha a la persona, lo dejaras y no te aguantara ni pirri. Ojo: igual que a él. Y lo que me redime es que, aunque no lo suficiente, yo era la que amaba más que el otro. La leal. La que hablaba sin pelos en la lengua de nuestra relación y la que no era celosa por todo esto mismo enumerado.
Pero menos flores, que igual has antepuesto tu deseo de ser mamá al bienestar de ellas, por cometer ese error tan terrible de elegir una familia tan lejana en valores y educación a los tuyos. Y no es baladí.





Jode, porque han sido muchas las veces de perdonar sinceramente, sin por ello ponerme después jamás, como no lo hice antes, a mearle alrededor o controlar sus cosas. Y luego verme decepcionada por pillar en mentiras, cuando no me lo merecía y jamás he invadido la intimidad y el espacio personal de mis parejas.





Por mi parte aporto mis remordimientos por hacer poco o nada de caso a esas "lucecitas", los "ay, cuidadito con esto, no se lo pases". Y se lo pasas, vaya si se lo pasas. A veces simplemente porque es más cómodo no discutir.
Pero eso es la vida de pareja. Yo eso no lo quiero ya. He tenido suficiente dosis y quiero criar a mis hijas sola y follar con quien me apetezca, cada uno en su casa.
Era la idea desde bien tempranito. Tener mi techo propio que no me obligara a depender de ningún hombre, es decir, la situación natural y lógica de mi hermana, siguiente generación. Pero no la mía, desde el momento en que cedí con cosas que jamás debí.
Me acuerdo del viaje a Roma. De lo guapa que me veían todos, en las fotos. Y disfruté, vaya que si disfruté. De la parte cultural y de risas del viaje sobretodo, pero en lo romántico, la procesión iba por dentro...
La primera noche fue un auténtico desastre porque estuvo trabajando hasta las tres y pico en el portátil para enviar un nosequé importantísimo a la chunga de la directora financiera de la empresa, que hacía aguas ya.
Y aún así, eran momentos engañosamente felices; ese "viaje de novios", esas imágenes en la retina y las inmortalizadas también... hasta la siguiente decepción dura, que perdoné, a los dos meses de casarnos. Y ser leal y amarlo de verdad porque yo, aunque me lo hubiera propuesto en plan "ahora te jodes y te los devuelvo", es que no tenía ojos para nadie más que él, al resto no los veía, o no devolvía las pocas miradas que sí cazaba. No me interesaba.





Tener conciencia de que esto era así, mucho tiempo después, cuando llegó el declive de la relación, el definitivo, hace dos años, pues yo intenté reavivar alguna vez, desde los cuatro que lleva durando la crisis de mi matrimonio, aún inconcluso en los papeles.

Roma. Volveré. Porque la amé.





Puente sobre el Tiber, que conecta Roma Antica con el Trastévere, barrio famoso al oeste de la orilla del gran río italiano.

28 feb 2020

Bailaremos.

Lo primero que quise ser y mi preferencia primera aún hoy. Por encima de los currelas, de escribir y de la parte químico sanitaria también.

Qué es la felicidad para mí, -hablando de cosas que nos hacen sentir bien y que no sean los besos y caricias de nuestros seres amados-, lo tengo bastante claro. Y sé que cuando estoy triste es porque ese lado de mi ser no se inspira y no me sale un paso de baile que antes daba sin pensar, guiada por el instinto de abrir las puertas al corazón y expresarte.

Mi primera y única profesora de clásico, cuando contaba con la misma edad que mis hijas ahora, un día le pidió a mamá que esperara un momentito para charlar, al terminar la clase y cuando viniera a recogerme.

Nunca unas palabras me marcaron tanto. Y recordarlas me inspiran para seguir adelante, a pesar de la tremenda frustración que puedan pensar que hacerlo me genere. Porque no son aquellas palabras. Sino la imposibilidad de volver a dar las clases, - como mamá me prometió y no pudo cumplir -, cuando por lo caras que eran, me desapuntaron y sólo estuve un año escaso.
Hoy en día, de hecho, no me generan frustración ninguna, muy al contrario, porque podría haberlo intentado después o no, da igual, la cuestión es que tomé mis decisiones y de unas estoy más contenta que de otras. Pero siempre he hecho más o menos lo que quería hacer, excepto la temporada parada de larga duración en Lanzarote, muy dura por perder una independencia económica que ya tenía labrada de muchos años atrás, emancipada (forzosa) de la casapadre. Lo que quise hacer dentro de los límites del guión y con piedras en el camino, que son un bonus ad personam, por la familia que llevas a cuestas, pero aún así, dentro de las limitaciones, no he permitido que me achantaran. Curré, aprendí, tomé experiencia, progresé, ascendí, me lo monté por mi cuenta, chupé banquillo, me formé de nuevo, en otras ramas, psicosanitaria y administrativo, sistemas y laboral, relacionado todo entre sí. Volví a sentir pasión por mi trabajo, llegaron las niñas. Obtuve triunfos significativos al reincorporarme al despacho jurídico.
Pero no bailaba. Cada vez menos. Como una flor mustia...

Y hoy bailo porque me gusta bailar. 
Ya pienso en las dulces palabras de mi profesora como un elogio maravilloso que no pudo reprimir, sabiendo que era una de las niñas que probablemente dejarían la escuela por motivos similares a los míos. Y necesitó, por si sucedía, hablarle a mamá en mi presencia de lo que ella vio en mí, quedar contenta por haberlo intentado. Y ya esto no sé si doña Emilia lo llegó a saber pero consiguió, además, que yo ese día me fuera muy feliz a mi casa, pensando que tenía "una expresión artística excelente, es maravilloso verla en baile libre, la imaginación que derrocha al moverse, ¡es tan linda! Que no deje de bailar su hija, Agustina".

Hace mucho menos tiempo, en el antro, recuerdo un día que estaba empezando a conocer a alguien y que me contaba su profesión, seguido de las típicas preguntas recíprocas para saber del otro, y cuando me tocó decir lo que yo hacía, solté una retahíla resumen de mi vida laboral. Porque es totalmente cierto que me siento [bailarina que hace muchas otras cosas]. Muchas. Variadas, en pasado, presente y futuro.

Ahí estaba la razón, como no podía ser de otra manera, de mi inefabilidad:



<<EN MI CORAZÓN, SIEMPRE.>>





27 feb 2020

Imprevisto.

"Entonces el plan b sería... ¿hay plan b por si viene el Cake y acabamos saturados de su ego temerario?"

"What? ¿y por qué tendría yo que tener previstos planes b de esos? Eso tú, que eres el interesado en salir pies en polvorosa. Yo del Cake paso, a mi me interesan 'sus' chicas, sobre todo la beba. ¡Tiene que estar para comérsela! ¡Y enorme! No les hemos visto desde verano, no seas así de exagerado, además..."

"¡Eso me salva la tarde, la chini! Que mira que me parto yo el eje con esa cría... ¡ha salido a Mari, desde luego!"

"Por favor, ¿qué he hecho...? ¡no! ¡¿qué hemos hecho, Mari y yo?! Vaya par de gañanes, todo el día midiéndosela a ver quién se lleva la medalla a bufón de la cuadrilla."

"Yo no necesito medirme nada ni ninguna medalla de esos pollaboba, nena..."

"¡Uuuuuh, alguien se ha enfadado con aaaalguiieeeen!, ¡Pero si los adoras, anda por ahí! Te espero a que acabes en el espejo de la entrada, que yo ya estoy lista salvo un retoque de rimmel último, ¡tardón...!"

Demostraciones puntuales de confianza, que transigen con el mal humor y las preocupaciones o los días de mierda del otro. Salir en el momento conveniente de escena, sin hacer leña. Tener la cabeza fría, para que tu corazón caliente no haga saltar a la bífida de la boca, cuando un gesto o palabra hiriente te roza. Cuando esa capacidad de comprensión del otro desaparece de escena, no se sale de la escena, se sigue un tiempo de descuento, que hubiera sido mucho mejor para ambos amantes perdidos que no corriera en el reloj. Palabras desafortunadas y ganas de ser el protagonista del sufrimiento, una y otra vez. Llegan los tiempos de la crispación y las miradas de incredulidad por lo que oyen los oídos, que te planteas si estuvieron funcionando mal, no mucho tiempo atrás.
Antes, mucho antes de eso, una trivial discusión sobre un plan con amigos a los que uno desea encontrar más que otro. Un pequeño mal gesto continuado de otro peor. Hasta que es insostenible la frecuencia con que se da.
Pero esta vez son aún cruciales estos desencuentros en amantes nuevos, que quieren poner fin y no dejar oportunidad al hielo. Porque no desean aún dormir de espaldas esa noche. Ni tampoco llegar al encuentro de los amigos en el coche callados, sin soltar ni prenda ni mirarse siquiera.

Es el momento de salir de casa, por poco tiempo que les haya retrasado la discrepancia sobre hacer un plan alternativo, lo cierto es que llegan ya más de veinte minutos tarde. Han confirmado todos al chat del grupo que van para allá, el último hace ya casi media hora. Ella empieza a inquietarse, a pesar de salir del baño para evitar que el mosqueo fuera a más.

"¿Nene? ¿Vamos? Tenemos siempre que ser los malqueda con la puntualidad, tío... "

No verlo venir hasta casi notar sus manos en las caderas... mira el espejo enfrente y lo ve con cara de querer follar. Claramente llegan tarde. Ahora la duda es cuánto más de lo previsto, incluso con la resistencia a ir de él, con la que contaba de antemano:

"¿Qué haces?"

"Te enumero:
Uno.- Ganarme la medalla que a mí me interesa"

Abrazarla desde atrás y ver en el espejo de la pared la sorpresa, en el gesto de la cara, y la excitación al notar su miembro erecto en el culo. Y sigue susurrando:

"Dos.-Retrasar esta cita prevista contra mi voluntad, pero con causa justificada, muy justificada, diría yo..."

Avanzando una mano por debajo del vestido, se llega a la cinturilla de los pantys, que con un hábil movimiento de dedos rompe. Se ayuda ahora con la derecha y los raja para acceder a las nalgas, aún en piel de serpiente...
Se detiene, a ella le tiemblan las rodillas sobre los tacones. Tiene las piernas semi abiertas y los brazos flexionados con las manos apoyadas en la cómoda del espejo, que le llega, más o menos. por la cintura. Cierra los ojos, espera nerviosa por dónde seguirá el juego ahora... da un hondo respingo, al notar de nuevo sus caricias: se cuelan ahora hasta el ombligo dos dedos traviesos de él.

"Tres.- Porque mis planes eran corrernos juntos y por turnos, compitiendo por ver quién gana a orgasmos entre esta noche y todo el día de mañana..."

Dice mientras vuelve a poner la mano izquierda sobre la cadera y la atrae atrás hacia su verga , mientras los dos dedos traviesos acceden por delante al interior de sus bragas, para acariciar suavemente sus labios, primero...

"Cuatro.- Follarte para convencerte de que tenemos un resfriado y mejor que llames a Mari, que estas cosas se sudan en la cama y no queremos contagiar a los demás"

Meterla el del medio en su húmeda cavidad diabólica y sacarlos para acariciar de nuevo labios y clítoris, mientras su mano libre trata de quitar el envoltorio al caramelo que le quiere dar, duro y dulce.
Y ella lo desea y le ayuda con la bragueta, casi a ciegas, guiada por el calentón y el mapa de su anatomía en la memoria... suspira cuando toca la erección; emite un gritito lascivo al notar su humedad en la piel. La tiene loca.

"Y Cinco.- A cualquiera le puede surgir un IMPREVISTO..."


26 feb 2020

El entierro de la sardina.


Sí, claro que lo entiendo. Lo entiendo ahora. Y aunque no fuera sincera en el momento, cumpliré con la promesa dada. Y estoy proyectando viajar para desvirtualizar. Y abriendo aún más el campo de visión, saliendo a la vida, a bailar y a poner los dientes largos a los que me vean bailar, pensando no solo en ti, ahora, BAILO.





<<Bailar, escribir, bañarme desnuda en la marea, leer, la música, los paisajes de mi islita, las payasadas de las Chan...>>




Tantas y tantas cosas que me hacen feliz que no eres Tú.





Y en el plano personal, que me deseen amar, me lo digan, se exciten y me lo cuenten, me vean bonita y no puedan reprimir venir a soltarlo. Que me digan "cariño" con sinceridad, que me quieran abrazar, sin yo pedirlo.





Todo eso no has querido hacer y todo eso he de asumir que no es amor, aunque me desees felicidad. Y si esa fuera tu forma de amar, ya comprendí que no me vale, que no la quiero.


24 feb 2020

Epílogo.


Te amo. Siempre te amaré. Llámame si quieres verme.





Ahora estoy enamorada de otro también, él aún no sabe que es así de profundo, he aprendido la lección, no lo asustaré. Pero si en algún momento él me hiciera saber que le hiere que aún te ame, entonces sí se cerrará tu grieta. Con masilla de la extra-fuerte, Tato, mi amor.
Ahora piensa, porque así lo manifiesto en público y se lo he dicho a él, que lo nuestro perece, que se apaga en mi corazón. Pero mientras siga soñándote y erizándome al pensar en tus parcas palabras, no puedo auto denominarme honesta, sin confesarte en esta última carta que sí, cobarde y cínico, mi vida, mi pibe pileta, pero eres el hombre de mi vida. Al menos hasta el momento.

Adiós. Cuídate. Ahora sí.





Tu Reina MoMo.


21 feb 2020

Algunas preguntas incómodas.


En lugar de preguntas directas, rodeos. Recordaba perfectamente esa batería de preguntas sobre su sexualidad presente y pasada. Sobre sus experiencias. Sobre sus primeras prácticas. Muy íntimas. Cosas que no cuentas a la primera de cambio.





En cambio ella no hizo ese tipo de preguntas porque le parecía invasivo, en tan poco tiempo. Ni se atrevió a rozar esa parcela que implicaba a otra persona concreta y que no estaba en la conversación. Le resultaba tremendamente osado e improcedente. Impertinente, incluso. Pero eso era un rasgo que la divertía de él, esa especie de lenguaraz descaro. Así que, a pesar de la temeridad, era excitante, también. No estaban tampoco en la misma situación: Él y ella eran conocidos veteranos en el antro. Sin embargo ese no era el caso de Ella. Y de su compadre, menos aún él, que apenas entraba. No, no lo eran, exceptuando un grupo conocido de muchos años atrás. Nuevos en el antro, en una cuadrilla nueva, y más dados al otro garito de enfrente, también populoso. Pero es que además Ella era completamente novata y ajena al zorreo de ese palo. Nadie, nunca mejor dicho, antes de él. A partir de él, nadie salvo ahora. Fíate de las apariencias y de las malas lenguas que siempre la pintaron de lo que no era: fácil y mujer fatal. No que no hubiera jugado con el coqueteo frívolo, eso sí lo hizo. Dos de ellos le sirvieron para descubrir cosas acerca del antro. De lo feo, de la letrina con potas e inmundicias de los grupitos de siempre. Un tercero fue un juego sin más con alguien agradable y triste a menudo, y por eso hubo ganas sinceras de subirle la moral.





Sin embargo respondió a algunas de esas preguntas, por novata, por lo que fuera. Por estar en babia a los dos días de empezar a liarse, y también porque habló del pasado y poco de aquel momento presente, con la que era su última pareja sexual, porque eso realmente le incomodaba, a pesar de que ya no había nada entre ellos desde mucho tiempo antes. Y en una ocasión, la última vez que él hizo ese tipo de preguntas, ella le contestó que antes de ser padres y que la crianza afectara a su relación de pareja, eran más activos que la media y estaban muy satisfechos. La conversación paró ahí porque la incomodidad de ella procedía del tono al que estaba virando la conversación. Nadie estaba haciendo un juicio de valor. A ella eso no le gustó. Nada, en realidad. Nunca se lo dijo, salvo en un reproche velado, meses después, en medio de una discusión, aludiendo a que él no había contado nada y ella demasiado, sobre eso: " YO he contado cosas muy íntimas sobre mí". No respondió nada a eso. Como a otros tantos mensajes de texto "que no eran mejor que nada".





Pero cómo no fue consciente o, mejor dicho, precavida en el momento, no se lo podía explicar a sí misma. Salvo por el cuelgue del amor, claro, que ella tenía en desventaja. Porque hoy miraba atrás y en esas cosas ve el talud. La distancia y el hielo de él. ¿Por qué tenía esa curiosidad? ¿Qué era lo que pretendía y por qué no dejó que eso fluyera con el tiempo, haciendo lo contrario, presionar para saciar su curiosidad morbosa?
Ella hoy ve responsabilidad suya, completa, y piensa que debió pararlo. Darse cuenta en ese momento de lo que acarrearía, ya que hoy lo ve jugar muy sucio, cuando la otra parte está hasta las trancas y no calibra bien el paso que se está dando con ese tipo de confesiones, la torpeza de la credulidad.





Y aquel día. "Debajo de la mesa" la incredulidad de él ante reacciones suyas que eran pura lealtad, a pesar del enamoramiento, pero sobre todo producto de esa timidez y manera de vivir la intimidad de dos que a ella le costaba abrir a cualquiera. Porque la lealtad perdura, mucho más que el amor, -por desgracia, en algunos casos. No por desmerecer la lealtad, sino por desear que el amor fuera más tiempo de la mano de ella, antes de desvanecerse y con ello atraer la rabia, la ira, el sufrimiento del que sigue a bordo.
Ese disfraz que llevaba y un día de repente se quitó, dejando al descubierto la patraña de que era igual fuera que dentro, que nunca ya ella ha podido creer del todo desde junio del año pasado. Menos aún meses después, cuando por cosas ajenas a Nadie pero relativas al antro, ella tuvo el impulso de ir a comprobar si había estado por allí en días posteriores al encuentro. Y descubrió que sí. Y se le encendió una lucecita de emergencia de la desconfianza y la sospecha. Entonces vio el sentido de esas preguntas y esas torpezas de pensar que desinhibición quiere decir "FÁCIL" "BAILA CON TODOS" "SU SEDUCCIÓN ES EMBUSTERA, FINGE"
Y ella ahora piensa que el que baila con todas es Nadie.
Fue un antes y un después. Un descubrimiento duro y decepcionante.





Poco tiempo después de esa decepción, se encontró en el antro a personas completamente ajenas a ella, hablando de su cordura, de su capacidad para ser madre. De su vida, en resumen. Fue un golpe muy difícil de encajar.
Razones tiene, fuertes e importantes motivos para olvidar por completo y proponerse nunca volver a llamar, mandar un mensaje o verle de nuevo. No sólo con él, con un montón de esos borrachos degenerados del antro, que venden a su madre por un chupito de whisky y unas risas de caca, culo, pedo, pis. Esos cantos de sirena de personas deshonestas, que predican de boca, solamente. Que tuvieron el atrevimiento de opinar sobre esto que le pasaba a ella, en realidad una completa desconocida, para esa manada de lobos.





Nunca fue, ha sido ni será ella celosa ni posesiva. Nadie nunca lo creyó ni entendió, la pretensión de independencia de ella y lo lejos que estaban sus intenciones de lo que él creía.





La lealtad no es eso, tampoco tú lo sabes, como no lo sabía el saliente.





Las preguntas que no debió contestar. Errores. El cinismo, ya sin dueño, de los dos, de todo el antro al completo... Qué cansada está de eso, agotada, diría.





<<El desequilibrio que se fue precipitando más y más, y dejó un cristal precioso azul, por evaporación y enfriamiento lento del amor...>>

Dejemos que entre la luz, pero poco a poco, entre bruma que se adentra en horizontal, desde el Chache, recorriendo la falda norte de la Corona, para entrar en su cráter y bajar hacia el Valle de las 10000 Palmeras de Haría y a todo el Malpaís de Tabayba y Chumbera. Que el verde brillante del Lanzarote mas septentrional inunde la costa de arena blanca y agua turquesa, invite a la calma y la paz perdidas. Volver a la marea y a esa felicidad perdida, en mi isla. De la que no me quiero ir porque es mi amor bajo el azul del cielo y porque ya no puedo volver.




A la oscuridad solo se vuelve si no has tenido suficiente dosis. Y la última vez es la que más me arrepiento de haber dado el salto que di. No por Nadie. Fueron casi todas las personas que vi. Y las que no pude ver, las que me hacen arrepentirme de esos cuatro días. Dos en Madrid, dos en Burgos. De los peores de mi vida, en saldo. Y eso que los dos primeros pensé que había conocido a dos personas que merecían la pena, fueron días bonitos, en ese momento fugaz y dentro de lo que cabe, y a la vuelta creía que solamente cargaba en la maleta sufrimiento extra por la última parte del viaje. Craso error.





<< - ¿Qué necesitas? - Luz... >>




No oscuridad. No hacerme cargo de lo que no está a mi alcance ahora ni es mi responsabilidad.





¿Qué se dice en un caso así? Yo tampoco sé lo que habría dicho en caso de ser al contrario, de haber estado invertidos los roles. Sé que no me habría escudado en lo que él y que le habría ganado en sinceridad, eso sin duda. Que quizá a él le hiera la sinceridad más que sus propias maneras, que pensó que me valdría con eso, con un frío "no se lo merece", como que yo no lo supiera ya eso desde mayo, no lo sé. No lo sabré, tropiezo todo el rato con esa puerta en la cara. Sé que probablemente esté, estoy equivocada en muchas de mis cavilaciones. Pero el problema es que la realidad me obliga a buscar fábulas en mi mente, que amortigüen el dolor de la caída. Una y otra vez.

Tonta.





Qué tonta me siento en días como hoy, en los que me gana esta insidiosa melancolía por un imposible. Por las lágrimas vertidas, por no decir en el momento de manera sincera yo, aunque le jodiera:





<<No, muy mal, mi niño, me llamas y das la cara, las cosas no son así, un "sé feliz" lo dice el que ama y es una mentira piadosa, porque quieres ser partícipe de esa felicidad que deseas, de la que te excluyen. Pero yo a ti ¿cómo te voy a prometer eso sinceramente? Todo dolor , que disfrazado de templanza, aparece en un chat por escrito...>>




Qué pocas hechas y cuántas respondidas que no debí. Tonta de remate.

Nada está al alcance de mi comprensión. Eso es todo. Trato de no escuchar y así me alejo de la verdad. Piedra y camino. Sócrates cuestionaba todo. La duda se saca así. Que se fue llorando quise creer y ya no puedo. ¿Por más que la dicha busca, vive penando?





No. Que sea feliz, el que pueda. Y quiera.





Yo quiero, con mis amores de la mano y olvidando esta negrura. Y lo haré, salgo a la luz y dejaré la cara Giraluna un poco apartada de mi ser un tiempo, en el que estoy necesitando vivir al revés.





Es mucho dolor por muchos frentes, en el pasado año. Pero mis hijas duermen ahora tranquilas, mientras yo escribo esto. O lo comienzo a escribir, en un borrador con varias revisiones ya, de los que me cuesta soltar amarras y publicar...
Lejos de la tormenta de viento. Que me colmen a besos y a miles de "te quiero"♥ a diario es mi terapia. Ellas son la luz, la respuesta. Lo que me tira hacia arriba siempre. Como ha de ser.





Y aquí en esta alcoba con ventana a un fresco patio, canario, por supuesto, la enumeración de errores que me llevó a esto, a estas letras que enlazo y apretujo. Porque algún día esta loca memoria de la loca en la luna, envuelta en alisios que le hacen doler la cabeza y esconderse de la luz, fallará. Más cada día fallará. Y se angustia algo que no alcanzo a describir qué es, dentro de mí...





"Lejos, muy lejos...y de su pelo revuelto con miradas indiscretas. Porque ha vuelto esa sensación de fragilidad ante el mundo y es imperioso desprenderse para ser funcional. Y poco a poco, pero no es paciente ni con la inacción ni tampoco con la eterna lentitud de lo que no depende de ella. Ella no puede llegarle a Nadie, y su memoria maldita le niega el olvido..."




"En el nuevo amanecer y el nuevo amante está la respuesta y el camino al olvido. DESEAR AMAR ES SER AMADA"




Vista al Sur desde Tahíche, entrando la bruma desde el N de la isla. Los conos son Zonzamas y Montaña Mina

18 feb 2020

Pandora. 3ª parte. Prólogo.


Ocho meses. De hipoteca. Seis de alquiler del piso en el antiguo barrio, también sin pagar, de todo el tiempo que lo mantuvo de picadero secreto, sólo quedaban los muebles de la habitación principal en el piso. Los que no trasladaba con la excusa de falta de tiempo o con ninguna excusa, pues no aparecía por casa a dormir y no daba explicaciones. Algún día nos levantábamos por la mañana y estaba sobando en el sofá. Los menos. Pero no sabías qué era peor. Bueno, sí. Para mí lo peor fue la hipocresía que se gastó durante cuatro largos meses, desde el sepelio. A la mínima oportunidad y sin venir a cuento te soltaba que mamá había sido el amor de su vida y se iba con lágrimas de cocodrilo hasta el aparador del salón comedor, para agarrar un marco de 12x10, con una fotografía de ella colocado en una estantería y exagerar aún más su dolor, para el mío tremendamente ofensivo, pues no hacía otra cosa que victimizarse por su ya preocupante dejación de funciones afectivas y educativas de la más pequeña, en especial, y el resto de deterioro evidente de organización económica y del hogar, con cortes de luz y de gas en pleno otoño a 5ºC de media, y con la nevera casi vacía. Si no lo estaba del todo era porque mi hermano y yo ya empezamos por entonces a ir al súper con nuestro dinero de currar para nuestros gastos (carné de conducir, ropa y ocio, salir aunque poco, etc) para que a la menor no le faltara alimento y que no hubiera que lamentar una visita de los servicios sociales, avisados por el centro docente, por ejemplo, que estaban al corriente de la situación anómala en casa.





En resumen, que en poco más de un año, desde la muerte de madre, el banco nos echaba a la puta calle a mis dos hermanos pequeños y a mí, porque los dos mayores estaban ya emancipados, y los cinco (padre y los cuatro mayores) estábamos en un marrón con la entidad. Nosotros por avalar con nuestras nóminas la operación financiera, que pensamos conveniente para que fuera dando una seguridad a la pequeña, aún menor, si él faltaba. El único que ya tenía hipoteca antes que padre, rehipotecó para obtener líquido que solucionara la deuda con el banco, abonándose así el terreno para previsibles disputas fraternales, en las que, por supuesto, hubo culpabilización y reproches, de pequeños a mayores y también de los mayores a los pequeños... De uno de ellos, siendo justos, en el sentido de no haber velado por nuestro progenitor viudo, como debe ser. No sé exactamente ni nunca se explicó, en esas trágicas y heladoras reuniones, cómo se hace eso con un adulto que es previamente responsable de ti por ley, pero el caso es que en esa época vimos claramente las premoniciones agustinas. Incluidas estas últimas, la semilla de la discordia entre cinco hermanos que estaban desunidos, desde que madre enfermó y no pudo darles sus cuidados a ellos. La distancia fue el microclima previo ideal para que esa semilla pegara en el huerto de un hogar. En el hogar de ellos y de mucha otra gente, que igual que los propios, "los de casa", como decía ella, obtenían de mamá su acogedor guiso, la charla que necesitaban, el favor que sólo podía hacer alguien como ella. Una riquísima red social, de amigos, socios, vecindad, pueblo, curro, etc.





Pero ella sabía, no era nada ingenua, como su hija mayor, que siempre pensó que no se daba cuenta de lo interesadas que eran las personas.
De hecho esa era la base de su temor, cuando ella no estuviera. Sabía que los favores se los devolvían a ella. En cuanto ella faltase, pocos responderían con lealtad y echarían una mano a sus hijos, si lo necesitaban. Total: huérfanos no quedarían. Estaba el padre.
Pero él no era ella. Indudablemente.
Desprotegidos. Así se fue pensando que nos dejaba.





Y no se equivocó ni un milímetro.


Negro, el mirar.


Las miradas que lo dicen todo.





Las palabras que, calladas, están detrás de unos ojos tristes. Sedientos. O encendidos o apagados. Con brillo, con sombra de lágrima o cegados por la luz del sol. Hablan en un perfecto idioma sin audio. En ocasiones mienten. Porque las palabras que brotan de una mirada también pueden ser embusteras. No son más difíciles en realidad de interpretar que algunos endiablados textos, si el que mira es transparente. Tantas almas hay que hablan o escriben y mucha otra gente no les entiende...
Hay miradas esquivas, las del dolo y la culpa.
Hay miradas limpias y profundas, las del amor.
Hay miradas ensayadas, ante el espejo.
Hay miradas burlonas, las de los bufones burlados.
Hay miradas de hielo y también de fuego. Una es la indiferencia. La otra ira o pasión. O ambas.
Hay miradas de refilón, las de la suspicacia y la sospecha, de reojo, furtivas, con curiosidad cotilla. Esas se distinguen también, como las miradas altivas, las humildes, las amigables.





Es un idioma y nos reconocemos. Buscamos un deseo oculto en los ojos de alguien que nos roza, queriendo o no. Es simple juego de pícaros. Pícaras miradas, juegos de deseo, de revancha, competencia. Juegos silenciosos entremezclados con sinceras o deshonestas manifestaciones verbales, orales y escritas, que la mente prepara y moldea antes de dejar salir al mundo, si es que llegan a salir.





Mírame a los ojos. No hay trampa ni cartón. Hablan más que mis letras. Dicen que una chispa de luz no fue suficiente. Que desconfían de los halagos que les hacen esas miradas que acaban desapareciendo en la oscuridad. Halagos, descripciones trilladas. Qué boba, si es mejor que te digan que te quieren follar que que ven tus ojos... y ya lo sabías.
Siempre ha sido una trampa, siempre. Volver a caer en eso como veinte años atrás, ¿quién mejor que tú va a saber lo que hay detrás de tus ojos? Si luego nunca quieren implicarse en el drama, salen corriendo despavoridos, al ver que eres cien mil veces más fuerte que ellos, por mucho que vengan en plan héroe salvador, a quitarte la espinita que piensan que es ese tronco de marasmos arraigado, que cada vez que le brota una rama es para desgarrar el tejido escaso aún virgen, sin cicatriz.





Las miradas hablan y engañan igual que los labios y los periódicos y la gente en el antro, cuando habla con segundas intenciones y escribe con otras aún peores que esas. Y te malean. Te moldean, afectan, hieren y dan aire para respirar también.





Esa crueldad. No volver a ver. Sin miradas que hablan y se clavan. Sin saber qué quería de mi. No saber y al pensar en ello, que te inunde la tristeza, no poder controlar los dedos sobre las teclas que vuelven atrás una y otra vez.





Cómo no buscar otra mirada linda, limpia, sincera, que rellene ese agujero negro hondo, profundo, de lo que la embustera malogró en el centro del pecho.





Y ven esos ojos, igualmente. Las magulladuras. Pero no se arrogan sapiencia en estas lides de dos. Son curiosos, sagaces y listos. Pero no dejan de observar y captar todo lo que hay entre ellos. Con la mirada de la realidad, de los momentos vitales que no tienen desperdicio, porque son un regalo de la vida, entre brega y golpes bajos. La mente clara, las trabas, las ventajas los inconvenientes. El secreto.





Sigo pensando que ha habido cantos de sirenas y miedo a lo desconocido, prejuicios y temor. Nunca confianza. Nunca cariño sincero. Nunca la verdad sobre esos ojos clavados.





Si no puedo olvidar esa mirada, tendré que inventar a un vampiro nuevo.





Una mirada que esconde vida vivida y perdida, la mía. No sabes nada, Nadie. Ni quieres saber, te pusiste una venda.





Ni ves ni te veo.





Porque no hay luz, siempre es, que no se ve.






17 feb 2020

Espontáneo.

Es una chispa. Que siento en la nuca y me recorre la columna vertebral, la espina dorsal del dragón que se contrae justo antes de escupir fuego.

En la tele hay un programa de crónica y reportaje sobre cine de finales del siglo XX. Muy interesante, pero denso, para mi gusto. Ella está en pijama, con ese atuendo desenfadado que tanto le favorece a su pelo rojizo revuelto en un moño de andar por casa. El tirante fino de la camiseta resbalando por el brazo, al descubierto la línea del hombro con el cuello. La miro desde la puerta, apoyado en el marco, cruzado de brazos. La observo mirar la pantalla con ojos chispeantes de curiosidad. Hablan de alguna anécdota entre Mira Sorvino y Woody Allen durante el rodaje de "Poderosa Afrodita" y a ella le encanta el cine del neoyorquino. Ríe. No se ha dado cuenta de que estoy viéndola en secreto, en su esencia. Me está poniendo cachondo sin hacer nada, podría decirse.

Me ha pillado. Salgo de mi propia ensoñación, mientras notaba el estado de inquietud y el calor en los bajos y, al mirar hacia el sofá de nuevo, tiene sus ojos clavados en mi...

¿Qué haces ahí parado...?
Mirarte.
¿Qué mirabas?
Tu cuello.
Bobo... ven conmigo aquí.

Tres pasos, un salto, cinco segundos y los dos juntos en el sofá. Con mantita. Me abraza. Apoyo la espalda en el tresillo y ella la suya en mi pecho, acurrucándose como gato enroscado. En un principio pienso en calmar el ansia que se encendió hace escasos minutos, de pie, mirando sin permiso su cara íntima, la más bonita y reservada para los privilegiados. Ese candor que me hizo desear follarla sobre todos los muebles de la casa. "No, así no te lo sacas de la cabeza...¡relax! Ay."

Ella tiene otros planes distintos que yo, al parecer y de repente, pero no son ver el programa de Gasset, como yo pensaba. Sin más preámbulo que una mirada de reojo y una risita pícara, suspira y se toca por dentro de la camiseta, da un pellizquito en el pezón, se muerde el labio inferior. Y ahora me restriega su culo por mi entrepierna.

<<Ha habido un inesperado giro de guión...>>

Pierdo el tiempo dos segundos, los que me lleva chuparme dos dedos y meterlos dentro de sus bragas, ¡uf! ¡cómo está! ¡cómo me gusta su humedad caliente en cero coma dos!

"Yo pensando que no me veías..."
"Y no te veía... pero te noté el temblor en la espalda al abrazarme. ¡Vamos! ¡¿Dime qué te estabas imaginando ahí de pie, sin yo hacer nada para ponértela así?! "
"No te voy a decir nada, acércate que te lo explico sin hablar..."



16 feb 2020

Volver a la marea.


La admisión en Químicas, el aprobado heroico y las buenas notas de selectividad. La primera de la familia y Agustina hinchada como un pavo, cada vez que lo contaba a cada una de las muchas personas con las que compartió su alegría. Lo que no pudo ella.





La apertura del Resbalón, el "Día del Orgullo del Turista gay" y todas las payasadas, los eventos y buenos ratos y risas pasados en la primera aventura como autónoma con socia (y última) en el negocio de 'Otros bares y restaurantes'. Muchos sinsabores pero también una cena con sopa de marisco muy especial. Deudas y pavadas de novata que hoy te hacen sonreír con ternura, -"¡Y quién tuviera de nuevo esa edad...!"-. El balance es que saliste airosa y guardas buen recuerdo.





Tus compañeras. Con mayúsculas. Las guerreras, mayoría mujeres, claro: Gisela, Leti, las primeras, de ahí ya a Marta, la cocinera más amorosa, Merchi y Marino. Hace poco, de casualidad, hablaste con él por teléfono. Son cinco nada más, de los que puedas decir grandes compañeros, de los que no te dejan en la estacada. Es curioso, pensabas que más, en tanto tiempo, pero ves que no, claro, porque muy joven ya fuiste autónoma dos veces.





La apertura del 'CAFÉ Zanetti', también. Todo lo que supuso y lo mal que estuve hasta que vi que salía a flote y por mi mano en la cocina, además. Fue una época muy bonita, llenando para dar menús a los currantes, en una pequeña cafetería de barrio orientada a las últimas promociones en construcción de VPO. Hasta que, entrando en 2007, la crisis acabó con el bonito sueño hecho realidad.





El Puerto de la Luz, de Las Palmas, iluminado en la noche, llegando en el ferry desde Algeciras.





Aquel primer polvo en el sofá de nuestro primer hogar en la isla, cuando acabábamos de cerrar la puerta en la cara casi al encargado de llevarnos hasta ella, porque era de la empresa para la que él trabajaría...





Senderos caminados con Audrey y baños desnudos en la marea, ganas de sentir la vida en cada poro. Que llegara la mambita, el primer verano a compartir. Compartir, con todo aquel que lo quiso, nuestra vida aquí. Los primeros atardeceres de asadero, con amigos.





Cuando dejó la empresa y emprendimos el otro viaje, ilusionadísimos. Y lo orgullosos que estábamos de los logros y las buenas críticas y acogida.





El positivo del predictor de 2013. Qué locura de sentimiento indescriptible, por más que tratara de hacerlo.





Los ojos de Candela, "Fueguito", enfrente de mí, recién descubiertos para ella los de su mamá.


Haciendo trampa.


No escuches. Ni esas canciones ni los cantos satánicos de esa tribu. Quieres renegar, en eso estabas. Ni queso, ni vino, ni rock sensual. Se acabó.





Los acústicos no suenan como en el tiempo del vendaval... pero está el Jefe invadiendo el sonido de tus sentidos, por eso no vale. O sí, tal vez. No te desprendes del todo de lo que te dio vida, pero no está la potencia sonora que te exalta. Están las letras. Ves que con muchas de ellas sigues sin estar en sintonía. Discrepas, en lo fundamental, lo tienes claro. Ves una vida disoluta y que promueve las letras cínicas sobre el amor. Ves que no has conocido ese lado de la vida, tal vez. Sólo desde el otro lado de la barra.





Recuerdas los garitos en los que trabajaste, unos pequeños antros como los que se promueven en esas selvas sociales de ansia y salseo, de hablar de lo del otro que no tienes tú o de lo que es capaz nosequién que tú no. Aniquilando la competencia con palabras dardo. Que denigran. Y un día viste que tú no buscabas eso. Y te sentiste excluida una y otra vez. Ácido, agrio, sabores que amas y los llevas a tu vida social en redes. Cuando el juicio sibilino de la connotación está ahí. Para ti es evidente muchas veces. Y otras te despistas y no te enteras de una referencia a la actualidad vertiginosa. O lo contrario; algún puto snob te está vacilando con una referencia cultural que no pillas. Y tú feliz, en tu babia particular, que te da igual que se rían personas así, vamos, que no se enteran. Y así, alternando con esta peña, llegas a la conclusión de que el reservado de los locos outsiders está de puta madre, que qué se te ha perdido ahí a ti, en esa pista de baile en la que sólo hacen el bobo en un improvisado pogo, imponiendo los temas que les gustan a ellos al pinchadiscos. Que les hace más caso porque van hasta el culo del whisky que tú aborreces. Por sabor y por precio. Eres calimochera de vino y ron de caña. Y estabas al otro lado de la barra, en el viejo 'Charol', de la Plaza Roma, cuando los que arreglaban el mundo echando la tarde entera mamando cervezas, hacían lo mismo que los que ahora desbarramos en la red social, desde el sofá. Desde que el mundo es mundo, siempre los mediocres se quedan a ver cómo acaba la pelea, animando a uno de los contrincantes y sujetando de la chaqueta a los que quieren poner fin.





Tener muy vistas las peleas de bares. Los baños sin luces para dificultar las rayas de merca. Los que siempre la montan. Los que las matan callando, que pinchan y luego se lavan las manos de la que se ha liado. El guapo, el gracioso, el chino de la cuadrilla, el pesado baboso. La que liga más, la gordita enrollada y simpática, la del colegio de monjas descarada y la introvertida observadora...





Mejor paralelismo no pudo hacer ese día, sobre el sitio en que se conocieron. Pero no se dio cuenta de que a quien metía fichas era a la camarera del lindo escote. Él era especial, sin duda. Pero estaba muy ciego e interpretaba las cosas al revés de cómo eran, exactamente como ella ya había visto cientos de veces hacer. El prejuicio. En aquel primer pub cutre en que trabajó, la de manos al culo no autorizadas que tuvo que quitar. Un par de meses escasos desde la pérdida. Aún no había cumplido los veintidós.





<<Y pensaban que ella bailaba con todos...>>

15 feb 2020

El amor cobarde.


El mayor misterio consiste en admitir, justificar e incluso negar las cosas que desde el primer minuto no nos gustan. Te has enamorado y de repente la malla de la criba tiene mayor diámetro. Pero en ese momento en el que transcurre la inundación de hormona sexual al torrente sanguíneo, no lo ves, está en un segundo plano.





Si es pronto, muy al principio, y estás atento a tu cabeza, ganando la sensatez al calentón de bajos, puede ser que todo se detenga a tiempo.





Habrá algo, una palabra equivocada en un mal momento, algún suceso que marque la pauta por la manera en que el otro actúa en relación a él, alguien que te recuerde tus propios valores cerca...





Voy poco a poco. Despiezando este amor. Hay en mi cabeza una linea temporal divisoria, que marca la diferencia sobre quién era digno de los dos en ese dilema moral que se presentó. Quién puso los límites y quién vino a derribar la barricada que estaba intentando a duras penas levantar contra ti, contra ese temblor que desata la inundación de los sentidos y nubla el cerebro, que transige con los juegos del aún joven corazón para amar, temeroso de los riesgos que pueda correr, pero asumiendo que esa naturaleza explosiva e irracional es lo que le define, como nuevo en las lides amatorias para las que sus funciones están específicamente indicadas...





Mayo. Siempre ese mes de mayo en la cabeza. Esa muestra de dignidad hecha carta, cortando con la absurda historia de dos almas en pena que colisionan y remueven los cimientos de la vida de cada uno. Ese "¡basta ya!" que no funcionó, que transgredió porque su ego le pudo. No la amaba pero tampoco quería que ella le recordara con esa imagen fría y pendenciera, de quien solo piensa en su propio culo. No, no lo quiso y, a cuenta de esta soberbia imagen de sí mismo, contestó seduciendo, no deshaciendo. Contestó pensando en que esa rapaz no quedara pensando que vaya chufa de tío era él.





Y no había nadie, en realidad. Me doy cuenta de que, la única persona que podría haberlo visto y haber hecho ese favor de contraste, no está en el antro. Desde hace muchos meses. Sin interactuar entre ellos, interactuaron conmigo al mismo tiempo en el momento de duda que se estaba produciendo en mí, en esos momentos. No lo puedo nombrar pero lo pienso a menudo. Uno de los míos, de los de siempre, que estuvieron desde el inicio de andadura en la red, muy pronto, formando parte de ese grupo de gente sin igual, variopinta, verdaderamente plural y con el objetivo de la cohesión de la gente de izquierdas de verdad, desde la humildad y el respeto al otro. Entre la que entró gente como la venenosa resbalante del antro e hizo su labor de gota de rocío que estalla la roca, al colarse por la grieta y dilatarse con el hielo de la noche. Y él es de esos. Y quien desapareció del antro, probablemente al descubrir, el primero de todos, que mi corazón les había traicionado y me había enamorado de uno de los enemigos de la unidad, era un buen amigo que no volvió, tras la última brega valiente que tuvo y le echaron. Es todo tan complejo y tan confuso ahora, con la mirada de la perspectiva, tras despertar del sueño. Tan ingenua me siento. Pienso en que le daba yo y él no me daba nada, en los últimos pases de baile escasísimos que dimos, para encenderme a mi. Yo lo deseaba al final; Él no me deseaba ya, quería librarse de la carga de conciencia. Por eso echo atrás la mirada y escribo todo esto del tirón, con prosa atropellada, de la mía. Pienso en el amigo perdido, fiel, leal, respetuoso con el estado de las cosas, y veo diferencias que antes no veía. Incluso veo similitudes entre mi tío el comunista hipócrita y machista, analogías que me hacen sentirme vencida invisible un poco. Un día me ganó el amor la batalla por la derecha, y estuve años con una persona que terminó transformando un poco mi ser. Enfermé en parte por ello. Y cuando he salido de eso, caí en las brasas del amor irracional, traidor, de algo que aún aborrezco más que lo dejado atrás, antes de eso.





Yo ingenua, tú un cobarde, Nadie. Y eso es lo más benévola que puedo ser. La alternativa es que no me amaras nada y yo fuera un trapo de usar y tirar.


13 feb 2020

Estertores.


Ya no querer escuchar esas notas. Ni el extraño y nuevo dulce código, con formas de expresión novedosas que despiertan tu curiosidad a cada nuevo miembro que conoces de la tribu. Y todas aquellas incógnitas que quedaron atrás resultan ahora incluso cómicas. Las incógnitas de todo lo que querías explicar de viva voz.





<<Aplazamiento consciente o no. De momentos trascendentales de una vida.>>




Una vida intensa y dura, concentrada de acontecimientos que ponen a prueba la resistencia de cuerpo y mente, es una abstracción en la que pueden encajar muchos caminos cruzados. En los que la opción de desvío escogida también está en función del estado de ánimo. Matemática, probabilidad, vida...





Llegar hastiada, ajada, vencida. Tomar del dulce veneno de la compañía que halaga la propia imagen, porque espera lealtad para la masa usurpadora de consciencia. Y como una potente droga, dilatar pupilas y brincar por los tejados para saciar esa curiosidad de la gata, LA QUE LA MATA, porque luego ha de guardar secretos que no pidió conocer.





En una callejuela de urbe atestada también sucedió un día que la colonia de gatos salvajes que la habitaba quisieron ser ajusticiados por testigos de las tropelías que allí, en aquel callejón mugriento, se producían con asiduidad.





La felinidad perseguida, tantos se multiplican como se torturan por diversión. Y en las selvas de las redes sociales, como irónico reflejo inverso de la realidad, apreciados por sus carantoñas, zarpazos y juegos. Eso sí, entre pulcritud y cojines de terciopelo, acaso.





El disfraz es el que te pones y el que te ponen y también el que tú pones a lo que te rodea allí. La malignidad de un algoritmo y todas las variables posibles que se relacionan con cada ser que entra allí, a dejarse anexar a unas almas conectadas por el mismo flujo vital. Ansiar sentir sin tocar, sentir que te tocan el corazón por los ojos del halago escrito, desear lo que está al otro lado y te es prometido.





Una fantasía nueva y un límite frágil que ahora puedes ser consciente de que debes controlar. Pero es más fácil porque esta vez fuiste tú quien buscó. Fuera por lo que fuera, ya no lo planteas así. La vida es camino, pasos, andar hacia delante. Porque mirar atrás no ayuda. Tampoco empobrece, esa es la tragedia, que allí a donde vas a buscar refugio, a veces de daños presentes y previstos futuros, se encuentran respuestas. << En los míos. En sus palabras y consejos de vida y en su manera de afrontarla. >>





Tomar lo que está bien de lo que aprendiste. La música estaba, como tantas otras cosas amadas en la vida, dejada muy de lado por el ensimismamiento adolescente, cuando él llegó. Ya despertando de ese estado odioso. Por y a pesar de llevar hasta allí. Sí que se entiende ya que, si no hubiera sido él, más tarde o más temprano otro habría sido, ya no hay que plantear las coincidencias como mayores o producto de un destino en el que no crees.





<<Francamente, no creo en ningún destino. Creo en las causas y en las consecuencias de nuestros actos, de nuestras vidas cruzadas. Ojalá hubiera sido mi amante de ahora el primero. Pero no fue así, mala suerte, fue el azar. Y no. Tampoco. Porque bien sabía lo que hacía cuando me refugié en su hoguera. De dónde venía doliente. Y además, con la escrupulosa sinceridad que me caracteriza, le confesé que había visto semejanzas y una serie de pensamientos derivados de un autoengaño mío. Que estaba en ese momento deseando saciar mi curiosidad por ese fuego ante mis ojos, pero que venía de una voltereta triple mortal, con demasiadas radiografías en el cuerpo en menos de un año.>>





Por eso, por este nivel de consciencia de uno, automáticamente, en el espejo, aparece el reverso del otro. Todo lo que, perturbador desde el inicio, no se quiere ver. Los dobles sentidos, las expresiones a medias, la falta de claridad, que es bella para abrir interpretaciones universales en la Literatura y que cualquiera pueda sentir unas letras juntas como suyas, pero es terriblemente nociva para la relación entre personas que se aman en distinto grado. Y aún queda la posibilidad de la burla y el gradiente cero, al inicio de todo, que aunque niegas la conveniencia de sacarlo fuera, AHÍ ESTÁ. ¡Qué insensatez!.





<<Lo que se ve en ese reflejo son dos caras opuestas: AMBIGÜEDAD vs, TRANSPARENCIA>>.





Los cantos de sirenas varadas no serán impedimento para ver que la fragilidad de los corazones que han sido utilizados puede ser devastadora, si caemos en el amor esta vez. Serán deseo y risas, mas habremos de mantener a raya a doña Ternura, porque soy blandita en mi lado oculto.





Y hoy, cuando aún hay cuestiones, como esta larga despedida, que ha estado frenando, distrayendo de objetivos nuevos, entre los que está tocar piel deseada de nuevo, puede que este estado sea lo más parecido a feliz en ese aspecto personal desde hace años. Satisfacción por etapas cubiertas y bienestar por la persona que arrulla.





La música ha vuelto para quedarse a diario en la vida, hay enseñanzas que agradecer. Esperar que, aunque no lo vaya a saber, Nadie haya aprendido de "Alguien" alguna cosa también, por aquello de que se llevó algo bueno con permiso, y no sólo un trozo de corazón robado.





<<Pero volver a la mía, a la que te gusta y a la que no>>.





Y tener ya muy claro cuándo estarás curada y habrá expirado aquel amor: cuando no pases canciones del aleatorio de favoritas.






11 feb 2020

Cuando todo acabe.


<< Cuando acabe todo y las aguas vuelvan a su cauce... >>




Como una inundación tras lluvias torrenciales, que provocan el desbordamiento de una zona fluvial poblada. O de la costa, con barrancos en los que el hombre ha colocado en ocasiones temerariamente su morada. O sin ser un hogar lo que destroza imparable el caudal enfurecido a su paso, anegadas las vías de comunicación entre lugares con almas asustadas, por el embate de la Madre Naturaleza. Previsible en pocas ocasiones, en la mayoría imparable, sea lava, tsunami, tormenta, río, huracán, incendio... no hay escapatoria, solo destrucción. Y esperanza de que, empezando de nuevo, de cero, protegeremos mejor el rancho. A la próxima. Prueba y error.





Esa debía ser ya la fase de la negación. De reconocer que había amado con todo su corazón, pero la reciprocidad falló: "Que te has metido un tortazo, reconócelo".- se decía para sus adentros...

"Que hablado previamente lo que queríais y lo que no, esa conversación no fue la misma desde el inicio"
Quebrada por la lejanía, así pensaba ella, tratando de encontrar respuestas que aliviaran: "En un punto del recorrido te confundiste y viste lo que no había"
Ya no le servía de nada pensar en cuánto tuvo que ver la actitud de cada uno para llegar a esto, lo cierto es que todo acabó entre sombras, para ella: "Te ha cerrado la puerta en la cara y ha salido de tu vida".
Al principio se envalentonó, quería ser mejor que la otra. Hacer como que no había rabia y que el dolor cesaría de una manera serena, porque para el golpe llevaba tiempo preparada. Pero esa conducta de sobra sabía ella que no duraría. Era el sarcófago corroído de Chernobyl, un parcheo provisional en la llaga. Su falsa conformidad, no ya con el adiós, sino con el tono de la despedida, esperada hacía tiempo. Lo sabía aquel lunes nada más darle los buenos días: "Lo sabías tiempo atrás, por la frialdad. Porque hace tiempo que sabías que él esperaba que no volvieras de tus alejamientos..."
Ella no se alejaba solo por miedo a herirle con sus problemas de incontinencia verbal por la ansiedad. Había empezado a hacerlo, -desde que empezó a hacerlo, muy pronto en la relación-, por temor a sus reacciones. Sus reacciones a la demostración de sentimientos de ella. La hería. Ya no podía más. Pero volvía siempre a él porque lo que la hería era que lo amaba con todo su corazón y él no parecía llegar a creérselo.
"Lo que dijiste en mayo que no te pidiera que reprimieras, que lo demás podías aceptarlo."
Quizá Nadie viera la vía en hacerlo de esa manera y cuando vio el daño, -porque en una de las ocasiones realmente ella no entendía nada, por el día que era, porque habría necesitado de él una palabra amable, ese día, y obtuvo un silencio atronador,- se sintió también perdido, pero siguió sin creer y ya no cambió de postura. Ya decidió hacerlo así. Con frío y hielo. Una broma, una captura con ánimo de hacer reír. Una mala interpretación, de uno o de ambos. Al garete todo. En el día del cumpleaños de ella.





"Sí, así es. No debes negarlo, ahora que vas despertando, saliendo de la fantasía que quisiste montar dentro de tu cuento soñado". Se repite ella. Aunque sigue justificando en el desconocimiento de la selva frondosa del otro lado los actos del caníbal, lo cierto es que se atisba la forma en la que sacarlo. Revivir antes los momentos en los que para ella fue duro y cruel que aquellos en los que sintió deseo y arrullo y se sintió feliz por minutos. Recordar el saldo, aunque sea frío y raro para hablar de una historia de amor, incluso unilateral, al despedirse.
De minutos de placer, risas y amor para ella (sexo para él), que suman, para el alimento vital, se restarían horas y días de alejamiento y silencio, expresiones hirientes, falta de comunicación sobre cuestiones tabú... Incluso apelativos tan extremos, pronunciados o escritos, como insensible y condescendiente, estos dichos por mi, en mi propio historial de cagadas. Para terminar dejando a deber parte de la deuda por promesas incumplidas. Tan encallada quedó la nave, sin duda, como para que las letras le costaran a ella en brotar hasta once días, en su diario de a bordo.





No pudo encajar la daga hundida en la herida sin cerrar. La del amor no correspondido, más profunda al no haber tenido el valor de descolgar el teléfono para osar, con su propia voz decirle <<Me gustaría que no sufras por "esto"...>>

Esto.





Sentir la ráfaga de viento helador en la cara, al momento de leerlo...
<< ¡Dios! >>
Otra vez sentir esa frívola valoración de su criterio y sentimientos hacia él, como manifestación explícita de lo trivial de la herida que dejaba. Quitar importancia. Justificando lo que se sucederá en las siguientes fechas, con una ausencia absoluta, en mitad de fechas señaladas y familiares. Para ella difíciles, también, todo el mundo cuenta con más o menos ausencias, a esta altura del camino...





Sentir frío en mitad de la navidad tropical. Pensar sin descanso, todo iba por dentro, a la fuerza, por las mambitas:





"Que parece que la tierra se lo haya tragado de golpe. Que piense que su ausencia es lo mejor para mí, de esta manera tan radical. O que no piense nada de eso, no sé nada. Es lo único que sé."





Ese dolor que ella nota que le ahoga de rabia y que empuja a pensar que, efectivamente, no sabe nada de lo que ha sucedido meses atrás.
Como despertando de un sueño, piensa:





¿Me creíste?
¿No?
¿Era ése el problema?
¿Acaso pensaste que sabías mejor que yo cuáles eran mis sentimientos? ¿Creías que no existían mujeres capaces de amar y sentir fuego para demostrarlo?
¿Pensaste, de manera completamente equivocada, que el bloqueo era algo que procedía de un disfraz? ¿que no era igual cómo era en un sitio que como era en otro?

¿Viste que me atropellaste mil veces con tu indecisión antes de la cita o acaso no llegarías a comprenderlo?
¿Creías que no estaba asustada por enfrentarme a alguien que no iba allí "voluntariamente", al parecer, por todo lo sucedido en el mes anterior?





<<Que te fuiste en silencio, deslizando río arriba, por la superficie helada de meandros, tras la glaciación, al norte, más y más, mientras yo busco el sur, ya. No pienso en volver porque el hielo conserva mejor el cutis que el calor, pero al calor nace y embellece la luz del sol la vida. La de esta mamba al menos.>>





Verdaderamente has sido insensible y ahora llega el momento, Nadie, en que, como tú entendiste mejor a quien me dañaba que a mí, ahora entiendo la postura de ella. Quizá sea ella, tienes razón, la gran mujer. Igual lo seamos las dos. He de decirlo, escribirlo, para mi. En primera persona. No fingiendo que hablo por otros.

Y te alejas, me alejo, y se me antoja una verdad revelada que volvieras. Aunque fuese brevemente. Y las etiquetas. Y los saludos. Y las fotos que aparecen y desaparecen. Muchos indicios, compañeros de borrachera tuyos, del antro, hablando de incursiones clandestinas, de voyeurismo tras el falso telón. No me parece manera de honrarte, la verdad.
Indicios, sospechas, suspicacia, susceptibilidad, paranoia...
Palabras asociadas al desdén de quien desconfía. A veces las sentí, a veces las dudé, terminé concediéndote una medalla quizá precoz y apresurada: la del escéptico ilustrado. Quizá quería seguir haciéndolo o quizá es el amor que ciega, no lo sé. No sé nada, otra vez, en realidad.





Aquella conversación por DM aquella noche, la que no debió producirse en aquellos términos. La carta que finalmente no contestaste sosegadamente. Todo lo que has borrado. Lo que no he borrado yo, hasta ese 16 de diciembre por la tarde. Mi intimidad estaba siempre a salvo.





La confianza que se puede tener en mi capacidad de reserva es de tal magnitud, que me he ganado con creces el respeto escrupuloso de mi intimidad y de mi parcela-mundo interior. Eso es algo que siempre supo mi compadre, que la intimidad de cada uno era irrenunciable, cuando nunca jamás te han fallado y te han sido leal. Y cuando te han fallado también se respeta, si perdonas el error y sigues adelante, así lo veo yo. No se pasa la cuenta, se supone que perdonas para no reprochar ni sospechar. Para amar grande, en definitiva. Siento difamado en el antro hasta lo más profundo de mi verdadero ser. Una outsider metafórica a la que llaman bocachancla.
¿Qué sentido tiene, si no es ése, el perdonar un desliz? O al menos intentarlo con honestidad, lo que implica dar un voto de confianza, no restaurar al punto guardado anterior, como haciendo un borrado en la línea del tiempo, pero no de la memoria de sucesos, que queda pinchada en el corcho de 'tareas pendientes'





Borrar con rencor no sirve.

He de bajarte de mi nube para preguntarme: << Y si vio en el antro las injurias y difamación, la burla y mofa, por descubrir esta ingenua lo que se cocía y traían entre manos seres sin ningún atisbo de remordimientos y decencia? >>





Verdades incontestables nunca serán. Has dejado muchos caminos e hipótesis posibles que son un enigma irresolubre. Sí. Eso es una certeza.





Y se cerrará el círculo de la solidaridad entre mujeres y el círculo de esta inmensa vorágine en la que se sumergió la vida de una mujer con problemas de autoestima y ansiedad, a lo que se sumó una profunda depresión por una grave deslealtad al descubierto en el pasado verano, viendo ahora quiénes son iguales y cínicos con lo que predican, o, por lo menos, similares.





Y al entrar alguien nuevo en la vida nueva, de casa nueva, de cuidados nuevos y antiguos y comprensión mutua, materno filial y fraternal, se hará la luz.





Cuando todo esto seque, se arrase, desaparezca en el fondo del pozo, ¿Seguiré pensando en esta posibilidad? ¿En que vieras y callases?
Porque no puedo evitar volver a lo de antes. Recordar mi frase lapidaria y que es certeza, desde que el mundo es mundo: mentira y cobardía, naturales aliadas.





Cuando todo acabe, ¿sonreiré? O todo lo contrario... ¿escribiré otra vez en el antro que es posible que todo se reduzca a que la mentira y la cobardía son aliadas naturales, desde el principio de los tiempos?





Cuando todo acabe, ya nunca oiré si nos contaba el ruiseñor. Yo lo metí de banda sonora a mi cuento fantástico.
Y fue premonitorio, vivo en la oscuridad. Pero no me quedo aquí, saldré a la luz. Poco a poco. Ahora asomo algo más el hocico al sol, que no es poca cosa.





Y beberé de la copa con la que habré brindado por el amor y el deseo, que da la vida, que es el cáliz. No tardaré en llegarme. Pero ahora necesito cerrar la valija del último viaje en el que salté a las brasas del amor.
Y decir sinceramente adiós.

Cuando todo acabe...

La verdad sobre qué era lo tuyo en este caso no está cerca, nunca sabré. Lo que ha de acabar y hundirse es tu mirada, en oleadas de espuma y confusión en el jable de canto azabache, que rompe en vertical y amenaza con tragarte en bucle, hasta los fondos del sebadal.





Definir nada.





Cuando todo acabe. Está ya cerca.





<<Pero ya está. Ya tienes toda la verdad. La Mía. PAUSA. STOP. OFF. ¿Telón?>>

Y ahora se supone que debo dejar,
la mente al servicio de tu forma de decirme
que no hay nadie que te entienda.

Sigo esforzándome Por no caer en este...
Ataque de nervios, fantástico misterio, fenómeno antinatural...
Eres arte moderno. Ataque de nervios, fantástico misterio,
fenómeno antinatural...Eres arte moderno.
Y cuéntame qué significa para ti,
ésta forma de tirarte por el suelo, de mover los pies,
de soportar un espectáculo al revés...
De no dejarme nada claro.
De perder la cuenta de las veces que mordí el anzuelo.
De pensar que nada iba a ocurrir,
que todo acabaría en un final feliz;
Con flores y palmadas hartos de reír.
Muchas felicidades, gracias por venir.
Tengo mucho sueño y...

Veo colores y figuras en el techo.

ARTE MODERNO | COPACABANA | IZAL 2015





3 feb 2020

En cascada> No> No fui yo.


En el más puro estilo terapéutico, intentando hacer caso, que es lo que más me cuesta, de los consejos. Decir que "sí, entiendo, así lo haré" es la parte fácil.





Mis vivencias. Las del día a día. Como hoy que me levanté pensando en él, pero al caer en que era lunes, me activé, para sacarle del pensamiento rápido. Para evitar. Se ha convertido en lo que más temía: fuente de parálisis y angustia. De ahí procede la necesidad del reniego, de decirme que me cazó, me pescó, sacó de mí la cura del síntoma agudo del desamor, para volver a su pastillita de lo crónico, de la barrera física con palmaditas.





Hoy lo saqué. Ahí están mis hijas las mambitas, como revulsivo y grito de "¡vuelve a la vida consciente, mami!". Pero por un rato nada más. Y por estas ensoñaciones, iba después apurada. De ahí vino el error, el descuido, el evento trivial sin mayor importancia que desencadena el tsunami en mi estado anímico. Soy tan ultra de la autocrítica que me exijo a mi misma lo que a nadie exigiría. No queda ahí la cosa porque luego, ya revolucionada, yendo con el tiempo de culo y de mal en peor, me auto fustigo mucho.
Pedí ayuda, porque lo hago, ese no es mi problema. Si algo bueno tiene papi es que, aunque sus tiempos no sean los mismos, siempre, al final, para las niñas está. Son lo más importante para él en este mundo, eso lo sé. Y cuando la evitación ha hecho acto de presencia porque estoy más ocupada llamándome gilipollas por enamorarme de Nadie que de ninguna otra cosa, empieza el bloqueo y llega la necesidad de dormir y cerrar los ojos. Y no. No es bueno. Aunque sea insomne con un déficit de horas del carajo. De hecho, siendo hoy un lunes, menos aún porque vengo de descansar, sin las chinis el finde y durmiendo bien estos días en los últimos tiempos. Algo que debo a mi amante secreto y que es lo que Nadie me ha negado. No me lo podía dar porque no lo estaba, nunca lo ha estado. Y ya no podía seguir dando porque se sentía mal de no corresponder a la dulzura. O lo contrario pero ya ni quiero escribir ni plantear nada más en ese sentido. Prefiero pensar mal. Me va mejor cuando pienso mal, como el común de los mortales, que cuando dudo y reniego del prejuicio, tomando distancia o dando oportunidades que abren mi confianza y mi corazón. De eso estoy harta aunque sea una virtud no pensar mal de las intenciones de nadie. Pero me va mejor ahora pensar que no. Que si yo hubiera sabido que el alejamiento era por un motivo tan de fondo y tan grave, anterior a lo otro que motivó mi enfado, de personas inmiscuyéndose entre tú y ella, JAMÁS, y digo jamás, me habría metido en este lío contigo y creo que hoy lo sabes y entonces solo se te ocurrió defenderte de mi reproche con ese canto satánico: "Lo que surgió entre nosotros habría surgido igual"
Y yo te repito que no, hoy. Bajada de los cerros, consciente, con el paso del tiempo, de lo que ha supuesto para mi este enamoramiento, no habría caído en tus redes. Cuando yo no me mezclé en tu vida y lo sabes, viniste tú a conocerme, tú estabas interesado en mi. Yo era savia nueva. Yo era inocente. Yo estaba mal y lo viste. Nunca llegaste a decirme qué era con lo que tenía que tener cuidado, no hiriera a mi pareja. Cuando ni él estaba allí ni tampoco fuera para prestarme atención. Pero siempre me quedará esa duda. Qué pretendías decir, no lo acabaste. Qué estabas proyectando de ella en mi, que nunca he tenido mi relación en redes con él nada más que para tirarle flores o quejarme de que es vaguete en casa. Todo lo demás flores. Hasta que te conocí a ti, en realidad, y desataste el trueno en mi, porque vi que hacía tiempo que no le declaraba mi amor en redes por algo. Y ese algo era que llevaba mucho tiempo roto lo nuestro.
Entonces... ¿cuál era la advertencia? ¿que podían molestarle mis coqueteos con otros? ¿mis vaciles sin pelos en la lengua? ¿Qué era, Nadie? ¿Qué estabas prejuzgando de alguien que siempre habló de llorar de felicidad follando, del amor pleno, refiriéndome a él, en facebook o en este blog? SIEMPRE. Siempre grité al mundo mi amor por él, cuando estaba ahí, inmenso, cegador. Y eso nos redime. No un montón de años juntos a las espaldas. Las Chan son fruto de ese amor. Pero el amor se desvanece cuando los intereses de uno de los dos se desvían de un supuesto objetivo prefijado. ¿Me he de condenar eternamente en el hielo? No. No, no y mil veces no. Nuestro tiempo pasó. Eso no es el drama. El drama es tu proyección de tu propio pensamiento sobre mi. Que te llevó a la irresponsabilidad de acercarte a mi sin decir la verdad sobre lo que sucedía. Me engañaste y esa es tu mayor cagada. La que hace que necesite olvidar que cometí el error de tocarte, pero también, porque necesito estar bien para los grandes amores de mi vida, que me recuerde que no fui yo. Que tú me gustabas de antes, me habías llamado la atención. Pero no fui a por ti, no me insinué, no te seguía. Jamás nada. Te veía pasar a veces y también me parecías un desubicado con esa gente con la que alternabas en el antro. Guapo. Maduro. Punto. ¿Quién vino a quién? Fuera a decir que querías hacer nosequé con mi avatar o a preguntar sutilmente cómo era así de descarada con los tíos, si ya tenía pareja. Viniste tú y pasados unos días de conversaciones personales, te dije que me gustabas. Pero nunca lo inicié yo y me has hecho pensar todo este tiempo que sí.

Y no.
Porque hoy por la tarde ya no hice nada. Me desactivé, dormí sin sentido, mientras el padre se ocupaba de sus hijas. Y no.

Ya es tiempo. Y el tiempo es inexorable, den tiempo a la reflexión. Es una de mis pocas certezas en esta vida. Tan de Raimundo como de su nieta.





No, no fui yo. Fuimos los dos.

Si yo he de vivir sin ti, Tú tendrás que vivir con eso, con el daño de tu irresponsabilidad egoísta. Las heridas a lamer eran sólo las tuyas, pues.





Y se despertó de la pesadilla. Y ÉL estaba a su vera, durmiendo en el lecho del amor...


2 feb 2020

Sucediere.


Suceder tiene doble acepción.





Pero sucede que me cansé de no ser mujer y renací de las cenizas, pero me niego a decir como el Ave Fénix, ya que yo soy mamá mamba, creo que lo justo es decir que segunda generación, pues fue el feminismo de mi madre, incipiente, acompañado y reforzado por ser madre de dos hijas y no querer lo suyo para nosotras, el primero que destacó en la familia, junto con el de mi abuelo de querer que sus nietas estudiaran.





Y con la llegada de las nuevas generaciones, la evolución y el aprendizaje de los errores de los ancestros, sin juzgar, pero también sin idealizar. Intentando mantener a raya el sesgo del amor que justifica las conductas nocivas o que serán determinantes en las conductas de los hijos. Pero sin juzgar, como no juzgaban ellos.





El error de mi madre partía de la ignorancia, algo, recuerdo, muy extendido, y que dependiendo del estrato social al que pertenezcas puede ser poco o nada escogido. De no saber que mi metabolismo, distinto al de mis hermanos, efectivamente no funcionaba correctamente por la disfunción tiroidea, que me fue diagnosticada poco antes de que ella muriera. Mi madre, hasta entonces, nunca entendió por qué yo era gordita y mis hermanos no, incluso comiendo menos que ellos, de manera que me ponía a dieta, me decía cosas que no se debe decir a una niña en desarrollo, como que vaya pachorra tenía o qué culo había echado...
Como por otro lado siempre me decían mis tíos maternos, entorno en el que ella había vivido su propia niñez, de donde a ella le venía normalizada esa conducta, que, en su caso, mi abuela consentía, al ser el peor de los tres el primogénito. Sí: el comunista independiente.
Hasta que, antes de saber que era hipotiroidea, en plena adolescencia, un día me planté y empecé a quejarme de ese machismo de destacar las tetas de la primera nieta, o mi culo, o preguntar si ya me había comprado bikini en lugar de bañador, y que rugieran: "¡Póntelo, sobrina, a ver si llenas el tetero! jajajojojajota". Cosas súper brutas y desagradables, que nadie, excepto mi madre, claro, detenía.
También me introdujo la leche desnatada en el desayuno a los once años. Y a esa misma edad ya sabía hacer unas albóndigas y una salsa de tomate casera en condiciones, para la salsa de las albóndigas o para hacer unos espaguetis que se caga el Jordi Cruz de las "explotaciones-televisivo-restaurante-snob-patera-padefos" esas.
A los doce ya me había enseñado a planchar con raya unos pantalones de pinzas y la manga de una camisa de padre... y hermanos. Las de salir de Ra, lino y seda, el puto pijo.
Y con la interacción del día a día con su quejosa hija, empezó a ver. Y a defenderla. Y a enseñarle cada vez más convencida de ello, cómo es la vida íntima sexual de una mujer, sin tabúes. Y su redención total de sus errores no llegó solo con su mentalidad abierta y dialogante, proactiva de cuidar conociendo a sus hijos, eso fueron los medios, para que llegara el día en el que tuve un TAC, durante el segundo año de carrera. Y sucedió que mientras todos hacían babas por la pérdida de peso llamativa, que me favorecía, ella dijo "a mi hija le pasa algo" y empezó a estar pendiente de mi. Y me llevó al médico y se detectó ya con veinte años el subclínico. Y ella se emocionó de saber. Y nadie ha sido como ella para mi nunca.
Sucede que me hiere el alma estar en el antro porque a menudo hay manifestaciones misóginas que me duelen un montón y una de ellas a veces procede de otras mujeres. De las que no valoran lo que padecieron otras, sino sólo lo suyo y con su prisma.





Me sueño durmiendo... a veces durmiendo y soñando. Si mi perra maúlla al soñar la consiento...

¡Hay que estar un poquito sonado para olvidarte! Estoy complicado... no me hago ilusiones y no quiero recuerdos lindos.





Sucediere o no. Quién lo sabe, yo no, ni me atrevo a escribir que no porque sufro al ser taxativa. Porque la confusión es de querer a alguien que ama a otra pero te desea a ti. Y se lo niega. Y te lo niega. Y negarse a uno mismo es la más alta traición a la libertad que se prodiga en las selvas de Internet.
El negar que dos no se pelean/aman, sea a distancia, por DM, por WA, por el chat de APALABRADOS, o en una habitación de hotel, en secreto, si uno de los dos no quiere, es puro cinismo. Y cínico dije y he repetido muchas veces e incluso lo reconozco en mi misma. Pero así es: PURO CINISMO...





...dicho bonito, aunque he gritado en el antro, ¡ÁMALA A ELLA Y FÓLLAME A MI, MALDITO!
Y SUELTA LA PRESA LA MAMBA NEGRA, HA INOCULADO EL VENENO, QUIERE MATARLO EL AMOR, HUNDIRLO ATADO A UNA GIGANTESCA ROCA DE BASALTO POR LOS PIES, EN EL MAR QUE REVOLVIÓ EL CANÍBAL, QUE DEJÓ EL MANJAR A MEDIAS>>

1 feb 2020

I.V.E.


El camino inverso. Hecho a la inversa. La reserva mal entendida. Unos temas sí otros no. El baremo es personal y único para cada cual.
De una huella profunda en los primeros años de relación. De quedarse él al lado de ella, al despertar, y ser eso suficiente. Un agradecimiento y amor tan hondo que duró muchos años, como una verdadera droga. Hasta que un buen día llega la oportunidad de curar del todo aquella herida, es la hora soñada, cuesta dos años largos, un amago de tratamiento de fertilidad, en la edad límite considerada factible y sin riesgos... No en vano, han sido casi once años de espera, desde aquella decisión de interrumpir, por responsabilidad e imposibilidad de ser buenos con una vida nueva en ese momento. Habría sido tan egoísta..., a pesar de que el amor vivía su mejor momento, eran un equipo, no había reproches, cuidaba de la primera mambita. Era, en definitiva, de quien se enamoró. El único de un excelso grupo de niños pijos, hijos de la élite burgalesa jesuítica, que tomó su propio camino y se emancipó del yugo, porque la amaba.
Y lo que sucedió entonces es algo de ellos, no un arma arrojadiza, no un reproche ni algo con lo que se pueda concebir saldar ninguna deuda. La decisión fue de ella. Fue muy dolorosa. La maternidad formaba parte de esa calidad de ser mujer primero que le había sido negada y que hubo de postergar durante años.
Sí está ella, cree, en su derecho y convencida de reprochar que cuando no hubo amor, la destrozó. Y que la decepción con la crianza es la causa primera y última del desmoronamiento, por mucho que vayan sacando adelante, responsablemente, los restos del naufragio marital de lo que corresponde a la comunicación necesaria, imperiosa, se diría, cuando hay hijos.


Tan distinto pienso.
La relación de pareja es una cosa. Los hijos, hijas en este caso, otra. Lleguen a ser o no.