15 oct 2021

Mi paciencia.

Es innata. Y volverá, junto con el control de la ira y las emociones perdido.

Por eso soy peligrosa para según quiénes.

Soy la hormiguita.

La ola que vuelve, a erosionar y horadar la roca, poco a poco. 

El alisio que sopla el jable de los valles y lima las cumbres de basalto.

Lento, progresivo, suave. Llegará y el tiempo es mi amigo. No tengo problema con el largo plazo. Mucho más me produce desasosiego la inmediatez. Las palabras vertidas sin pensar antes, no son lo mío. No lo eran, al menos.

Esa es la razón de fondo de mi aversión al antro.

Hay sitios en Internet, muchos, creados para favorecer las pulsiones primarias.

Y desde luego que los portales porno no son, ni de lejos, los más perniciosos entre toda la oferta de "clickea y vive tu realidad paralela" que puebla las redes.

Mis seguidores vienen de a poquitos y por razones obvias, -mis tetas,- en una gran mayoría. Y eso me hace feliz y me ayuda a detectar a los que se cuelan con subterfugios e intenciones chungas, de entre todos los demás. Mi método. Personal pero muy transferible. Si lo que quieres es dormir tan a pierna suelta como lo hago ahora. Vive entre gente sincera, de verdad, auténtica. Rechaza lo demás.


 [Breve post, escrito sobre la marcha y de manera espontánea, saliendo de allí, de escribir hilos que espían, para traer la reflexión a donde debe estar: en mis Memorias de la Red.]


11 oct 2021

Yo, ella, Tú, él. Ex. Y Nadie.

 Estaba helado. Exactamente igual que ella, meses atrás. Pero aquella noche Momo no estaba helada. ¡Qué va! Está tercamente autoconvencida de que, lo poco o mucho que durmió, lo hizo erizada, húmeda y empitonada, como lo estuvo el resto del tiempo que recuerda estar despierta, con él a su lado. Asustada sí, también, y mucho. Le imponía respeto por múltiples razones. Le consideraba alguien de quien aprender mucho y bello. Incluso nuevas formas de amar, desconocidas para ella y análogas a las ya exhibidas para seducirla a distancia. No se dio, porque el miedo era un poco excesivo, por lo de la conversación telefónica a primera hora de la mañana anterior, poco antes de que ella volara. 

Tampoco era algo tan fácil de descifrar o explicarse, más allá de la evidencia de que correrse juntos a la primera es el bulo hollywoodiense más dañino en la educación sexual de varias generaciones del Posmodernismo, - como época temporal, aclaración necesaria -. De manera que, la valoración posterior de la cita en función de criterios de éxito o fracaso, cuando apenas pasó nada, delata a no pocos embusteros y embusteras de grandes batallitas contadas. Por eso las risas y las ternuras inmediatas de Momo, por la salida de pata de banco de valorar aquello como un "Aquí te pillo, aquí te mato" vulgar y cualquiera. Cuando lo que sucedió fue un evidente bloqueo recíproco, una escena de cama de tímidos enamorados apabullados por una situación impensable, quizá ya para ambos en sus vidas maduras. Había razones de peso para lo sucedido. Y ella, la más joven de los dos, se los esgrimió con buen humor y naturalidad. Otro shock para él, esa actitud desenfadada ante tamaña demostración de ingenuidad, que remató días después, confesando que era la primera desvirtualizada después de varios zorreos.

Acojonados, dicho en plata. Ambos, pero uno solo negando la realidad.

<<Lo de "unos cardan y otros cargan la lana". 

Refranero de la Gran Mamba siempre a punto, in my mind...>>

 Momo sonríe mientras teclea o manuscribe sobre esa decisiva experiencia vital de días ya cada vez más lejanos. No reniega de la transformación y de la muda de escamas, derivada de aquello entre otros eventos vitales trascendentes de ese año. Pero discrepa de la creencia de él acerca de su posición en el pódium.

Para ella, el hecho de estar registrando estas vivencias por escrito, fuere en el pc, el smart phone o el papel, es el principal evento a resaltar de ese año mítico. Como decisión inapelable e inamovible:

"NUNCA DEJAR DE ESCRIBIR"

<<Me moría porque no escribía ni bailaba. Y jamás volveré a dejar de escribir y de bailar tantísimo tiempo seguido en mi vida. El Caníbal fue La Chispa Adecuada, para descongelar y armar los sentimientos. Pero hacía meses, antes de encontrarle en mi camino, que las decisiones estaban tomadas y la pira lista, a tope de leña y queroseno.>>

Lo imperdonable y que le hizo preguntarse: "¿Qué viste en él, Momo, para subirle al pedestal de preferido, tú que no tienes problema para amar a variedad y recibir también de diversos amores?"
Tan sencillo como el esconderse. Antes y después de la respuesta madura y de aceptación de ella en el adiós. Reprimiendo contarle en ese momento el daño que le estaban causando sus palabras escritas, no oídas. Hacía mucho que no le oía. Todo hielo. Estaba helado otra vez y así se relacionaba con ella, en los escasos lances en que se cruzaban ya, quemando como el nitrógeno líquido.
Recuerda Momo que las semanas después .- y hasta prácticamente el día de descubrir la otra morada.- se recreó en el dolor al volcarlo en las letras, muchas veces. Pero era legítimo hacerlo así para ella. Este siempre había sido el sitio de su refugio, su principal terapia que alejaba sus demonios más crueles. Por qué no de la herida sangrante del desamor y el despecho, con más de cuarenta ya, doble trauma por el hielo de salida también del divorcio. Del duelo eterno. Y también de la alegría creciente por ver ya clara la dirección de salida, de la mano de la inocencia y la curiosidad vibrante de las mambitas. El flujo sanguíneo bombeando a tope, ya late su corazón con limpieza y sin deseo codependiente y nocivo para la propia salud. Del cardio, del buche y del alma. Ahora, no obstante, se enorgullece de su comportamiento honesto de tomar distancia, hacer lo correcto y escribir aquí. De su reaparecido estoicismo, de no rondarle ni llamarle, de solo dos mensajes privados a modo de despedida, una en junio, iracunda por motivos obvios, otra en septiembre, por creerse de nuevo enamorada al estilo prisión monógamo con el catalán fiasco.

(El tercero ya no cuenta: la tira de tornasol viró a ácido y el amor a odio. Fue el anuncio de la revancha, literalmente.)

<<Necio soberbio, Tú, Él, Nadie. Pensarme incapaz de dejarte ir. Lo que soy es toda amor propio y dignidad, y lo que no te puedo consentir es que seas un desagradecido. Por todo el tiempo que te oculté, aunque no fuera hasta caer muerta. Todo ese inmerecido tiempo extra para que expliques ahora tus actos. Por cerrar moradas que tenían tus huellas y cauces y vías de llegada a ti. Por borrar todo y quedarme solo con lo que yo he escrito. Puesto que mías son todas las letras vertidas en la vasta red que desde mis dispositivos emanan. Para mal, sí. A veces para mucho mal.>>

Momo sabe cuándo ha cruzado la línea. Sus vilezas han sido conscientes y asume su responsabilidad. 

<<Pero también las letras para bien. Todas las que hay que han salido de sentimientos buenos, honestos, sinceros, reales, literales, irónicos o cuentos imaginados, soñados de noche y narrados de día. Pero que a alguien que lee, entretienen, gustan, excitan, calman, entristecen, emocionan. Sanan. Incluso inspiran, re inspiran y alimentan su fe en necesitar comunicarse...>>


 

Sí. A Momo misma.

Ex. Ya es completamente ex y hoy Momo está feliz y se siente mucho más libre por partida doble.
La ira se aleja.

Salud, amigos, amigas y amigues.

10 oct 2021

Lo sé.

 Tomando un tinto, mientras espera que levanten una mesa para su turno de sentarse a comer, en esa taberna anexa a la estación de servicio más cercana al pueblo donde curra.

Piensa en ella.

Mientras come su potaje de cuchara de invierno y el abundante segundo de lomo con patatas fritas y pimientos, observa la sala y el personal que la puebla, mayoría de currantes de paso, como él, y muchos también de sectores dependientes de la construcción, que vive un momento de peligroso crecimiento efervescente en la zona, por promesas y proyectos políticos regionales, en torno a la ampliación de la planta industrial y un macroproyecto de entretenimiento en forma de parque temático que se anuncia creará en torno a 3000 puestos de trabajo, entre directos e indirectos. 

Vuelve a pensar en Momo. Mira el televisor, con las noticias sobre la erupción del volcán. Que está más cerca de lo que le gustaría de ella. Hace unos días que se ha dado cuenta de que le inquieta, aunque haya varios centenares de kilómetros entre la lava que fluye y su alma secreta.

Escribe sobre ella y la dibuja. Los que son de alguna manera más evidentes en sus inspiraciones desleales, los guarda unos días, como mucho, pero termina deshaciéndose de ellos. Como cuando borraba todos los rastros de sus encuentros en el móvil, antes de salir de la furgo para entrar en casa con El Silencio, reticente y helador.
Aunque no se debe a lo que aquellos días motivaba el protocolo anti ultraje de secretos peligrosos e inconfesables para una vida estable y longeva, sino a que le duele mirarlos. Es una terrible y desasosegante frustración. No la capta. Cada vez el trazo es más difuso y abstracto, las líneas faciales, las curvas y huecos antes milimétricamente conocidos y explorados, en sueños de libidinosa pasión, y en días con mañanas a distancia, de auténtica zozobra por la ternura de ese amor tardío y arremolinado, estremecen su ánimo, por la mano diletante que intenta bocetar a su Reina. Y tal es la herida de muerte. De la veneración de la última daga caprichosa que ella le clavaba en el pecho por el dolor de saberse efímera. Murió el amor matando, porque ella se alejó envuelta en ira y flemas de incomprensión.

"No, postre no suelo tomar, un café solo sí, por favor, muchas gracias".

En vez de dibujar su rostro o sus manos, por la angustia de no lograr ya hacerlo con tanta facilidad como le era usual antes, cuando la oía tintinear entre risas en un audio, troleándole con sus vaciles acerca de la coherencia de sus ídolos. "Qué tía. Qué salidas de pata de banco..." (Se escapa una pequeña risa algo sonora de sus labios. Los de la mesa de al lado le miran un momento con curiosidad y vuelven segundos después a su conversación sobre si irán a por más material o les llega hasta mañana y tiran esa tarde con lo que les queda hasta que se acabe).

La venera en secreto. Una risita que escapa de manera involuntaria e inevitable es todo el rastro de su culpabilidad en su día a día a perpetuidad. El dolor se lleva por dentro y se lo come y esto le consume la vida a pasos de gigante. Se apaga más rápido el sol todos los días si no desembucha ni expía sus pecados de idiota que hizo daño a varias para no hacer feliz a ninguna. 

No es cierto pero él no lo sabe ni accederá a ese limbo. Podría buscar el paliativo e intentar cerciorarse de que toda la senda fue borrada, antes de negar la posibilidad de redimirse conociendo lo que por su cobardía dejó en su día de medio lado.

Le canta. Sobre su belleza inmaterial e irresistible que no es lo mejor de Momo ni de lejos. Siente orgullo de haber visto un poco desde el trasluz, un poquito de tiempo ínfimo, de entre aquellos 8 meses.

<<Preciosa mujer de ojos tristes y verbo fiero que esconde ternura frágil, mirada limpia risueña, aunque impregnada de lágrimas pasadas, y fuego dulce de boca de fresa, niña rebelde y cabezota, soberbia y payasa a partes iguales. Mi amor, mi cielo azul, mis nubes de tormenta, te sueño grácil y pizpireta, bailando desnuda a mi alrededor, besando mis párpados, boca y sexo. 

Entregada a mí, a nuestra felicidad imposible.>>

La sueña, solo ya la sueña.

Echa de menos su amor. Sentirlo vibrar. El suyo por Momo, la que le hacía ver que vivir cuesta vida. Pero de verdad. No en canción. Y así merece la pena, todos vamos juntos al mismo destino pero no siempre en el mismo espacio.

Qué putada.





Lo sé. La amó, ama, amará.

No sé. Sí, en realidad. Pero es secreto.


6 oct 2021

Consciencia.

 Y cuanto más consciente, más sufrimiento. 

Y de tus actos, motivados por la ira sin control. Del estigma de quienes no entienden,- ni se molestan, dicho está de paso, porque de todo hay,-el proceso ni el mecanismo que lo pone en marcha. Mecanismo, dicho de andar por casa, para referirnos al estímulo del entorno que prende la mecha del miedo. Primero identificas lo que desata el patrón de conducta autodestructivo. Después te alejas. Y por último, debes volver a la exposición, gradualmente, hasta que bajen los niveles de ansiedad, que a su vez, en tu caso, desatan la ira como defensa a un estímulo muy nocivo. Y lo calificas como tal porque de modo asertivo no logras hacer entender a la persona eso. Que la minusvaloración te destroza, no te motiva. Que en tu casa jamás te hicieron tal cosa. Que te hunde en la mierda y buscas aislarte porque te sientes incapaz. 

Ser consciente de que todo comienza con una auto traición es demoledor. Para la culpa. Cuando en perspectiva sabes de sobra que tu búsqueda era algo tan comprensible y humano como la de la tranquilidad. Pero... ¿a costa de qué? Te vendieron una idea de felicidad aburguesada y la compraste. Hasta que amaneció en ese día en el que viste clara la magnitud de la bola de mentiras que te consumía, la necesidad de nuevo de independencia feroz, pues la vida y el compañero de viaje no fueron lo esperado, como a mucha gente le sucede, al fin y al cabo.

Lo que cansa. Es releer y encontrar excusas y justificaciones personales. Cuando de lo que se trata es de que siempre te has sentido contra una corriente que juzgaba. Tu manera de hacer las cosas, aunque el fin fuera noble y la carga injusta. Es como si estuvieras harta de las quejas desde posiciones fáciles, que no arriman el hombro, sino que aumentan el peso de la carga. Porque tú tratas de hacer lo correcto y has perdido la guía. No la tienes. Nunca hubo un manual de instrucciones para lo que no se pide. Que asumiste demasiado ya no queda duda de ello. Pero quien tiene que devolver la ayuda, lo hace. Y eso hace que pienses en que algo habrás hecho bien, a pesar de tus palabras hirientes y llenas de ira. 

El abandono del que todo el mundo quería librarse. Menos el que tenía la máxima responsabilidad. Que hoy me enseña dónde estaba la materia prima. Y cierra Pandora y no tiene pseudónimo en este blog. Mi padre. Que se ha redimido de no comprender a la mujer de su vida para comprender a su hija.



(Llanto de emoción, por el padre recuperado, que no siempre me mantuvo a su lado. Ovación emocional en mi pecho)

4 oct 2021

Tropiezos, caídas y vendas.

 Dando rodeos para poner un título que no resulte explícito a los ojos de quien hace rato me temo visita este blog. No, no hay pistas. De momento.

Texto en primera persona para zurcir, de nuevo. Un roto en el pecho que poco a poco hilvano, bordo y dejo un arreglo con relieve, reforzado. Que no salga nada por ahí, que deje de supurar esa herida que dejó la confusión, el no entender nada porque te son negadas las respuestas e incluso el diálogo.

Algo que con el paso del tiempo te ha desvelado ese carácter evitativo y cobarde, de dar la espalda a quienes te quisieron bien y que te hicieron sentir. Algo. Bueno, malo, regular... nefasto por el complejo de culpa del daño inferido a terceros. Pero sin perder de vista el azar y la responsabilidad de dos en algo que ambas partes buscaban. Una de las certezas es esa. Que por mucho que se niegue, buscaban dos, no una persona. Que si solamente hubiese sido una, hoy no estaría escribiendo este texto.

Aún sigo leyendo difamaciones en el antro del tipo "la buscona esa". Tanto explícitas como sutiles manifestaciones de personas que ni conoces. A estas alturas y con todo lo que hay en este blog escrito que lo contradice, me la suda fuerte. Solamente me interesan unas explicaciones y disculpas. Y las personas que opinan al pedo, esto es, sin ningún fundamento y de oídas o leídas en una red social, no pueden importarme menos y resbalarme más.
Las explicaciones estuve meses esperándolas y tampoco guardo ninguna esperanza de obtenerlas nunca. Pero lo pongo aquí por escrito, precisamente, porque la imposibilidad de que se dé la he currado con ahínco y están cerrados los cauces. Consciente como soy de que un improbable intento de acercarse a limpiar las heces malolientes que el cínico dejó desperdigadas por el piso para escaquearse de ser honesto y decente, supone un peligro para mí inasumible. Existe el riesgo de desdecirme en lo de su falta de coraje. Y de caer de nuevo en una espiral de autodestrucción, que ni merecen mis hijas ni yo. Pero que aún no tengo la seguridad suficiente de saber esquivar.

Porque hace mucho que estoy muy cerca de la verdad. Antes incluso de que me dejara. Esa insólita creencia de que guardan su intimidad mientras cuentan hasta lo que comen, cagan y los pedos que se tiran, sin poner límite a su exposición de ningún modo.
Mientras que el verbo explícito de algunos, no todos, de los momentos más duros de tu vida, que no son tu día a día ni de broma, son la indiscreción absoluta.

Las relaciones humanas, si eres una persona observadora y que interviene lo mínimo posible en el show, tienen poco misterio. Poquísimo. Ninguno, en realidad. Incluso la ausencia y el silencio tienen interpretación. No, nada está en la superficie y todo escapa al ojo vago y los vistazos someros, no es algo sencillo, al alcance de cualquiera. Esto es terreno de curiosos cabezotas, con hipótesis que corroborar y ganas de hacerlo por odiar el prejuicio. Una premisa no es un prejuicio. La prueba está, en estos días nuestros de la inmediatez, en la cantidad de gente que opina de una noticia de la que sólo ha leído el titular. Como este hay miles de ejemplos. 

El aguijón hoy es que he confirmado la hipótesis, a posteriori de descubrirse el pastel, en el antro, por haberlo rematado yo. Fue de una manera no buscada. Y menos mal, porque con la fama de mala zorra que tengo por su culpa, si me llego a chivar de motu propio, no te quiero ni contar lo que dirían de mí. Y aunque ya me dé igual lo que digan ahí, para mí es muy importante que no fuera yo la que detonara el TNT. De modo que todo derivó de que me mencionaran en un hilo neoabolicionista, con una gurú fem, para que diera mi "autorizada" opinión sobre el ciber puti de nuestros días, y se cruzó a insultarme, de nuevo, una de sus amiguitas. Por eso tienen lo que se merecen. Los dos. Ya no es él solo ni me siento obligada a respetar si se cruzan conmigo.

Y no quiero nombrar el arbolito concreto, como dije en el primer párrafo. Pero sí decir que a mí no me resaltaba mi padre mi cara bonita, que la tengo, ni mi madre tampoco. Sobre todo me veían inteligente y muy capaz de comerme el mundo. De salir de la pobreza. Parte de su prole, podía llegar lejos si estudiaba y era la esperanza de ellos. Que sus hijos no pasaran hambre ni necesidad como ellos, el ascensor social.
A otras personas se les queda grabado en el coco otro tipo de elogios. Mi ex cuñado tiene una hermana que ya se puede tirar 50 años estudiando la carrera y haciendo el vago en la capital del reino, que para su familia siempre será "bellísima" la nena y "mira qué gente está con ella en este garito de Malasaña, la creme de la creme, en foto selfie".

Me resulta penoso que una mujer critique el físico de otra. Me resulta lamentable que quienes se gustan exteriormente lo restrieguen para minusvalorar y de igual modo que quienes no se gustan menosprecien intelectualmente a quienes sí. Esto pasa porque por mis trastornos alimenticios y los complejos ya lejanos, estoy muy de vuelta de esa manera de ser. Envidiosa y malintencionada.
Si no te gustas y no puedes cambiarlo, no humilles intelectualmente a quien muestra su cuerpo sin pudor. Eres una bazofia de persona, además de mucho menos inteligente de lo que te crees.

Destila clasismo. Superioridad moral e intelectual. Es mi ex, ni más ni menos. Es lamentable que, con todo lo sucedido, el mayor afán siga siendo quedar por encima en lo de lista. Triste es poco. 

Pero no me da ninguna pena. El vampiro, sin embargo, sí. Porque yo sabía lo que pasaba sin que me lo dijera. Y hoy vi lo que vi. Una prueba irrefutable en una increíble demostración de soberbia prepotente que intenta aparentar lo contrario.
Hace tiempo que buceo, no nado en la superficie, a la vista de tanta gente ansiosa por hacer daño, qué va. Con la práctica, como en todo en la vida, se perfecciona la técnica.


Tanta sapiencia no sirve cuando de lo que se trata es de AMAR, con mayúsculas. 


2 oct 2021

Pimienta picona de la puta madre.

 Es un chile espectacular ya, como se puede ver, desde la presentación. Es decir, preguntas qué clase de picante es el que lleva el mojo picón y la respuesta es el título de esta entrada. 

Altamente corrosiva, produce un escozor extremo en los tejidos blandos, por lo que es necesario manipularla, en especial la variante fresca verde, con sumo cuidado y lavarse inmediatamente los dedos, si se hace sin guantes. Un descuido como llevarse las manos a labios u ojos sin haberse lavado, puede hacer pasar un mal rato considerable.

Gran Mamba en mi cabeza, tras resonar en ídem ese nombre de ingrediente grial en los mojos canarios. También en el Almogrote, mojo de queso con ajo y pimienta, que es una de las mejores invenciones gastronómicas según mi paladar, amante del queso y del condimento rey del país. Ese que tanto molestaba por su olor omnipresente a la Beckham, criaturica, cuando vivía en España.

Ella en mi vida, por el camino escogido, también. 

Recordar los momentos agridulces, por tener a la Flor a mi lado, para ayudarla y protegerla en lo que fuera posible. Y dejarla de lado un poco, por mi maternidad. Lógico pero doloroso. En un entorno feroz para ella, coincidiendo, y no poder verlo yo, tener echada la venda. Hasta ponerse las cosas verdaderamente feas. Ver claro qué es lo que la distancia de ti en cuanto al amor a la islita, del que ella reniega.

Pensaba Momo que era añoranza. De su vida cosmopolita y activa culturalmente. De lo rica que era su vida social en otros sitios, cuando alguien no la aisló...

Pero hoy ha encontrado su sitio. Es libre, independiente, progresa y vive. Es más feliz. Ya ama la isla hasta el punto de querer lo mejor para sus gentes y su medio.

<<Me falta un trocito a mí, mamá Mamba, pero ya llego...

Y aprendí la receta tan bien, me salen tan buenos, que los autóctonos los reclaman para sus fiestas, como las croquetas, y aplauden la esencia conseguida, preguntando asombrados si los hice yo, que no soy nacida entre volcanes...

"Herencia de olfato materno", les digo.>>

Momo vive entre calima, alisios y malpaís, y no es solo que la piense porque no está y reclama su guía. Sino porque está satisfecha de la decisión tomada en su día. De ser el verso libre de la familia en el paraíso soñado y nunca visitado de la Gran Mamba protectora.

Es una reivindicación, un triunfo póstumo, para ella y por ella.

Las cuatro mambas en su paraíso soñado.