2 feb. 2020

Sucediere.


Suceder tiene doble acepción.





Pero sucede que me cansé de no ser mujer y renací de las cenizas, pero me niego a decir como el Ave Fénix, ya que yo soy mamá mamba, creo que lo justo es decir que segunda generación, pues fue el feminismo de mi madre, incipiente, acompañado y reforzado por ser madre de dos hijas y no querer lo suyo para nosotras, el primero que destacó en la familia, junto con el de mi abuelo de querer que sus nietas estudiaran.





Y con la llegada de las nuevas generaciones, la evolución y el aprendizaje de los errores de los ancestros, sin juzgar, pero también sin idealizar. Intentando mantener a raya el sesgo del amor que justifica las conductas nocivas o que serán determinantes en las conductas de los hijos. Pero sin juzgar, como no juzgaban ellos.





El error de mi madre partía de la ignorancia, algo, recuerdo, muy extendido, y que dependiendo del estrato social al que pertenezcas puede ser poco o nada escogido. De no saber que mi metabolismo, distinto al de mis hermanos, efectivamente no funcionaba correctamente por la disfunción tiroidea, que me fue diagnosticada poco antes de que ella muriera. Mi madre, hasta entonces, nunca entendió por qué yo era gordita y mis hermanos no, incluso comiendo menos que ellos, de manera que me ponía a dieta, me decía cosas que no se debe decir a una niña en desarrollo, como que vaya pachorra tenía o qué culo había echado...
Como por otro lado siempre me decían mis tíos maternos, entorno en el que ella había vivido su propia niñez, de donde a ella le venía normalizada esa conducta, que, en su caso, mi abuela consentía, al ser el peor de los tres el primogénito. Sí: el comunista independiente.
Hasta que, antes de saber que era hipotiroidea, en plena adolescencia, un día me planté y empecé a quejarme de ese machismo de destacar las tetas de la primera nieta, o mi culo, o preguntar si ya me había comprado bikini en lugar de bañador, y que rugieran: "¡Póntelo, sobrina, a ver si llenas el tetero! jajajojojajota". Cosas súper brutas y desagradables, que nadie, excepto mi madre, claro, detenía.
También me introdujo la leche desnatada en el desayuno a los once años. Y a esa misma edad ya sabía hacer unas albóndigas y una salsa de tomate casera en condiciones, para la salsa de las albóndigas o para hacer unos espaguetis que se caga el Jordi Cruz de las "explotaciones-televisivo-restaurante-snob-patera-padefos" esas.
A los doce ya me había enseñado a planchar con raya unos pantalones de pinzas y la manga de una camisa de padre... y hermanos. Las de salir de Ra, lino y seda, el puto pijo.
Y con la interacción del día a día con su quejosa hija, empezó a ver. Y a defenderla. Y a enseñarle cada vez más convencida de ello, cómo es la vida íntima sexual de una mujer, sin tabúes. Y su redención total de sus errores no llegó solo con su mentalidad abierta y dialogante, proactiva de cuidar conociendo a sus hijos, eso fueron los medios, para que llegara el día en el que tuve un TAC, durante el segundo año de carrera. Y sucedió que mientras todos hacían babas por la pérdida de peso llamativa, que me favorecía, ella dijo "a mi hija le pasa algo" y empezó a estar pendiente de mi. Y me llevó al médico y se detectó ya con veinte años el subclínico. Y ella se emocionó de saber. Y nadie ha sido como ella para mi nunca.
Sucede que me hiere el alma estar en el antro porque a menudo hay manifestaciones misóginas que me duelen un montón y una de ellas a veces procede de otras mujeres. De las que no valoran lo que padecieron otras, sino sólo lo suyo y con su prisma.





Me sueño durmiendo... a veces durmiendo y soñando. Si mi perra maúlla al soñar la consiento...

¡Hay que estar un poquito sonado para olvidarte! Estoy complicado... no me hago ilusiones y no quiero recuerdos lindos.





Sucediere o no. Quién lo sabe, yo no, ni me atrevo a escribir que no porque sufro al ser taxativa. Porque la confusión es de querer a alguien que ama a otra pero te desea a ti. Y se lo niega. Y te lo niega. Y negarse a uno mismo es la más alta traición a la libertad que se prodiga en las selvas de Internet.
El negar que dos no se pelean/aman, sea a distancia, por DM, por WA, por el chat de APALABRADOS, o en una habitación de hotel, en secreto, si uno de los dos no quiere, es puro cinismo. Y cínico dije y he repetido muchas veces e incluso lo reconozco en mi misma. Pero así es: PURO CINISMO...





...dicho bonito, aunque he gritado en el antro, ¡ÁMALA A ELLA Y FÓLLAME A MI, MALDITO!
Y SUELTA LA PRESA LA MAMBA NEGRA, HA INOCULADO EL VENENO, QUIERE MATARLO EL AMOR, HUNDIRLO ATADO A UNA GIGANTESCA ROCA DE BASALTO POR LOS PIES, EN EL MAR QUE REVOLVIÓ EL CANÍBAL, QUE DEJÓ EL MANJAR A MEDIAS>>