16 jun 2020

Inevitable.

O imposible.
Imposible, según su modo, sí. Según el de ella, no.
Por lo tanto imposible, al ser miradas distintas sobre la prioridad.
La prioridad es el amor propio, para no dañar al entorno, piensa ella.
Él, sin embargo, lo ve al revés: no dañar al entorno para tener amor propio.

Ella viene de ahí. Salió mal. No quiere decir que a todo el mundo, pero vamos, que al cabo de veintiún años que hará mañana, lo que decía la Agus: "ni agradecido ni pagado". Así es como de repente se toma consciencia de que modificar un poco la trayectoria vital y decidir hacerse cargo de cosas que no eran su responsabilidad, es su cagada. Ha de vivir con ello, no es fácil. Por eso ahora quiere ser completamente dueña de sus decisiones y amarse más a sí misma. No cayendo en brazos de desesperados hipócritas.

Evitable era, como ha podido comprobar al mantenerla un año engañada, pensar ahora en todo el tiempo que él estaba cerca, sin ella saberlo. Ahora sabe que sí vio, sí estuvo. Mucho antes de eso, estuvo. 
Duele más, no menos.
Ella piensa que debió confesarlo al despedirse. 

Ella piensa que realmente no confiaba nada en ella.
Y ahora, por las fechas, puede que el motivo fuera estar ya igual de engañada que la madre de su prole. Con una doble vida en un lugar, el mismo lugar en el que ella se batía en duelo con sanguijuelas, del que él no quería ni escuchar mención... ¡Eso era! 
La deshonestidad de estar yendo allí con otro traje, ¿mientras trataba de sacarla a ella de allí? (como último benévolo intento de redimirlo, desde el paternalismo más puro, o el sesgo más malpensado, no sé qué es peor).
Todas las cosas que ella ahora desconoce le llevan a pensar que sí, eso es: tomó su amor por obsesión. Le da la razón un poco con estas letras inevitables en su web personal. Pero... ¿acaso no está justificadísimo volver a caer en la melancolía cuando descubres un engaño de un año de duración que coincide con el aniversario de probar su piel y quedarte corta, cohibirte por miles de razones, por estar reciente lo tuyo y tener un corazón aún esclavo y compasivo con el carcelero, por estar él en una situación similar pero distinta, de intentar rehacer. Y aparecer tú.

Inevitable es pensar que era evitable si el mismo día que ella fue a buscarle hubiera obtenido un no rotundo. Que en absoluto fue así, por eso es un cínico cobarde.

Inevitable es que solamente sea ya un pronombre personal, ni siquiera un pseudónimo, una inicial. El borrado es muy lento, pero ella solo tiene que pensar en que tú eras la pasarela al del equívoco, que está esperando ansioso el rocío de sus labios.