15 mar 2012

Sequía

sol calimoso


Del crudo clima de la aldea, lo único que me gustaba era la lluvia. No es un gusto en absoluto especial, puesto que una de las razones por las que prefería la lluvia era la incidencia inmediata en la suavidad de las temperaturas. Si llueve hace menos frío o así me lo aprendí yo. Están también las típicas motivaciones románticas de acercarse a una ventana y observar las gotas resbalando por el cristal, con la mirada perdida y la mente divagando con los "por qués" propios de la fase anal freudiana, en un intento de auto convencerte de lo profundos que son tus pensamientos. Momentos de melancolía cálida en el interior del hogar, mientras la gente camina deprisa para no mojarse o se oculta la identidad del que se guarece bajo un paraguas visto desde arriba.

Aquí la temporada de lluvias es corta. El año pasado fue corta y también devastadora para la gente que vive en alguno de los barrios de la capital, con vías de canalización deficientes que agravaron las consecuencias de las trombas repentinas de agua. Algunas viviendas resultaron inundadas y los daños siguen a día de hoy siendo motivo de reclamación para los afectados, que sufrieron una infame desatención por parte de los responsables municipales.
Este año no ha habido damnificados por lluvias torrenciales. En su lugar se verán en graves dificultades las zonas rurales que dependen de la producción agraria y los pequeños huertos de auto-consumo. Consecuencias tampoco despreciables en circunstancias como las que nos está tocando vivir, en medio de grandilocuente macroeconomía y religioso equilibrio presupuestario.

Los días de calima también resultan un poco más molestos sin lluvia. La semana pasada tuvimos un par de días de estos en los que no ves tres palmos más allá de las narices, por la nebulosa polvorienta ambiental que te rodea. A pesar de las dificultades respiratorias que acarrea a buena parte de los habitantes de la isla lunar, a mí me gusta. Me sigue pareciendo un fenómeno de extraña belleza. Y me recuerda a las ocasiones en las que he viajado a la costa cantábrica subiendo Los Tornos rodeado de niebla a veinte por hora. Sólo que aquello era humedad pulverizada, en medio de un día oscuro y aquí, lo que te envuelve, es polvo en suspensión procedente del desierto africano, con un sol redondo, radiante y difuso en el firmamento.

Son tiempos de cambio de nuevo. Como para muchas otras personas, en cualquier caso.
Aunque últimamente no puedo evitar pensar en los refranes que con más frecuencia utilizaba mi madre: "Mal de muchos..."
Anoche volví a soñar con ella. Me desperté llorando y aún ahora, 24 horas después, recuerdo nítidamente casi todo lo que la narración, onírica y lineal, me proyectó. Ella estaba viejita y mi fisonomía y la de mis hermanos era jovial. Y me siento como una niña caprichosa, déspota y cruel. Tal y como era yo en el sueño. Todavía no me he desprendido del impacto.

Me siento seca y dura. Espero que llueva pronto para no resquebrajarme como la tierra en el llano de enfrente.

24 feb 2012

Me las piro otra vez.

Y la nueva dirección, para quien todavía tenga la deferencia de pasarse por un blog que actualiza de año en año:
eviesfera.wordpress.com
Hasta luego.

Mi síndrome

Hace mucho tiempo que migré esta bitácora altamente personal de blogger a wordpress.*
El cambio parecía muy conveniente en apariencia, puesto que las posibilidades de este gestor de contenidos son bastante diversas.

Al principio me atraía la bobería de hacer páginas estancas, con contenidos clasificados por diferentes aspectos. Pero me he dado cuenta de lo insustancial que es en mi caso hacer esa separación. Me parece complicadísimo dividir mis idas de olla personales en diferentes temas. Y no deja de ser una paradoja el hecho de mudarme desde blogger porque aquello me parecía un batiburrillo.

La cuestión esencial es que me siento incapaz a la hora de afrontar una definición sobre mi persona con la caja de texto en blanco. Juraría que, hace siete años, cuando comencé a sentirme parte de la blogocosa, no me parecía tan difícil.

Es curiosa la analogía vital con el medio analógico que tiene todo esto; la vida me ha enseñado mis contradicciones gracias a la interactuación con gentes en la red y, al mismo tiempo, no puedo dejar la reflexión sobre mis incoherencias cotidianas en el medio físico, geográfico y social en el que me desenvuelvo malamente.

Me llevo bofetadas a diario en mis propias creencias. Ya no me siento tan estupenda como antes. Mis principios siguen estando ahí pero la duda aumenta con la edad. Sólo tengo claro que hay que sumar revoluciones y que no me parecen cercanas en la misma medida que siento lejos a mucha gente que me importa, tanto física como ideológicamente.

Mis ideas recalaron por deseo propio y cabezota en una islita aislada en el Atlántico. La adoro y la odio a veces. Antes de vivir aquí no me pasaba. Me aborrezco a mí misma muchas veces por sentir así. Al menos es sólo puro sentimiento irracional y puedo distinguir pasión y razón. No tiene sentido amar u odiar a un trozo de tierra. Tampoco generalizar esos sentimientos a las gentes que aquí viven porque, como mínimo, debo empatizar y ver que son fases éstas que muchos habrán vivido también.

Recuerdo el primer año de llegada, cuando era tan crítica con ese pensamiento ajeno del cierre autóctono y recuerdo no entender a quienes hablaban del síndrome insular. Me preocupa ver que ha calado en mí un sentimiento reaccionario ante el proteccionismo.

Me hago un lío con los conceptos y paso de la defensa en pro de la soberanía de los pueblos a estar estupefacta por la xenofobia de algunas personas que clasifican ideas de izquierdas en modo maniqueo, que excluyen a colectivos y que me hacen sentir mal. No sé si me siento mal porque me mueven a una reflexión negativa sobre mis propios actos y comentarios o porque me siento injustamente juzgada. Será que yo también lo hago, será la madurez...
Y en estas estamos. A ver si me aclaro para dejar el autoconocimiento obsesivo y pasar página a este sentimiento de parálisis estúpida.

* Y en octubre de 2020 tuve que volver a blogger a la fuerza, porque me denunciaron el worpress al intentar montarme el onlyfans "independiente" mediante una nueva página indexada a la bitácora.

(Actualización de fecha 4 de marzo de 2022).