8 mar 2013

Cuatro serpientes.

Víbora, lagarta, bicha, pécora, culebra, arpía... serpiente.

Serpiente como sinónimo de persona venenosa, de mujer deslenguada, de hembra peligrosa y osada, de esas que saltan e inoculan la neurotoxina con intenciones malignas...

Me fascinan las serpientes. Nunca he pensado que sean malignas ni perversas. Es más: semejantes calificativos no sólo me parecen absurdos por obviar la naturaleza de estos animales bellos, que tienden más a la defensa que al ataque y que, por esto último, son un fantástico ejemplo de la teoría darwinista.
También es cierto que me dan miedo las serpientes. Esto es compatible con lo anterior entendiendo que me encanta ver mambas negras y verdes... en Youtube. Y cualquier documental que trate sobre cascabeles, ranas dardo o pulpos de anillos fosforitos y todos sus potentes venenos neurotóxicos.
Esta dualidad de la fascinación temerosa me sirve como introducción y espero que sirva como conducto de lo que quiero expresar en un día como hoy.
Tres generaciones de serpientes. Serpientes del Horóscopo Chino,- aunque prefiera la Zoología realmente mucho antes que la Astrología-, 1953>1977>1989... y 2013. Porque en 2013 puede nacer otra serpiente más... o puede ser un nene.
Pero si fueran cuatro ya,- y aunque no lo fueran-, yo podría decir que las cosas han cambiado a mejor desde aquel 3 de Julio de 1953.
Y aunque no sea una cuarta serpiente, me gustaría poder decir que se acaba. Que termina de una vez. Que hasta aquí ha llegado la permisividad para con esa manera peyorativa de utilizar la palabra 'serpiente'. Que siga en la RAE la acepción de poseedora de perfidia y malevolencia verbal (para que Pérez Reverte pueda seguir con sus virales anti políticos y nos deje tranquilas a las féminas que no llevamos pantys de cristal con raya en la corva y falda de tubo), pero que el uso quede reducido al ámbito literario y poco más.
Que no sea serpiente aquella mujer que se indigne porque le tratan de modo paternalista. Que no sea serpiente aquella que hace uso de la última palabra. Que no sea serpiente si levanta la mirada con orgullo porque no acepta piropos ni adjetivos que reduzcan su ser a estampa carmín, sin que sepan valorar que también hay gris en su materia.
Que se acaben las imposiciones machistas y la violencia física, psíquica y verbal. Que no haya tantas mujeres machistas también sería necesario, ya que muchas veces, demasiadas, quienes dicen 'serpiente' a otra, son mujeres.
Yo no soy ni he vivido lo que mi madre, como tampoco mi hermana es ni ha vivido lo que yo. Y espero y deseo que, si hay una cuarta serpiente*, pueda decidir con total plenitud sobre su vida sin imponerse nunca nadie sobre sus deseos, como nos ha pasado a las tres anteriores, a pesar de la distancia entre cada uno de nuestras sinuosas existencias.


*POST POST: ACTUALIZACIÓN;
Nacieron las mellizas en octubre de 2013. Somos cinco...♥♥♥♥♥
 En Arrecife de Lanzarote, día sábado 21 de agosto de 2021.

30 oct 2012

Contracorriente y Culo Sucio.

En verdad no sé si debería citar mejor al Sr. Mojón en lugar de a Culo Sucio.

Lo cierto es que es lo de menos. De cualquier manera habrá quien piense que mis reflexiones, aquí y ahora, son un truño gigantesco en mitad de la que está cayendo. También supongo que habrá gente que se sienta identificada. En cualquier caso, aunque siempre me lo propongo y nunca lo consigo trataré de ir al grano.

Tengo una necesidad imperiosa y postergada de explicar mi progresivo y,- me temo que cada vez más-, profundo distanciamiento de las redes sociales desde un punto de vista participativo. Me siento mejor en mi tribuna voyer. Esto me parece obvio aun cuando se deba a ciertas particularidades que no vienen al caso y que pueden valer para cualquier otra persona y responder incluso a motivaciones de auto justificación  Con la que está cayendo. Oigan.

Cierto es que mi susceptibilidad y mi incorregible tendencia a meterme donde no me llaman -o donde llaman a la peña pero con la boquita pequeña- me hace entrar en bucles espacio-temporales que no son el medio ideal para interactuar con los demás de una manera... ¿cómo lo diría? Sí: lo más aproximado, aunque no quiera reconocerlo, es "mentalmente saludable". El problema es mío, desde luego, por mucho que diga ahí arriba lo de la "boquita pequeña". Y es un verdadero despropósito pensar en "lo mío" con el momento de necesidad de amor fraternal y fuerza colectiva necesarias para levantar al país en medio de la que está cayendo.

Peco de arrogancia, lo sé. No son en absoluto relevantes todas estas boberías de niña de teta. Con la que está cayendo.

Será que me abruma el chorreo de publicaciones contra el dogma del "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades" y el cinismo y la hipocresía de mucha gente que ya formaban parte de mi entorno social antes de agregarlos a una lista de facebook o  de tuinter.

Será que no me parece justo ni adecuado que se me achuche en mi muro porque no les gusta cuando callo porque estoy como ausente.

Será que las decepciones por las diferencias ideológicas y el que no sea yo sola la que se las sabe todas me irrita. O quizá que cuando sale a pasear la condescendencia quede muy bien dar la callada por respuesta o directamente negar las capacidades de comprensión del que discrepa. Sí. Yo también lo he hecho. Con la que está cayendo...

Pero lo que no me cabe ninguna duda de que sí que es y está -e insiste en mi cabeza machaconamente- es la ausencia de empatía. Pero no la más reciente, con los pelos como escarpias, por esas personas que se han suicidado porque tenían fecha para el desahucio. De nada sirve ya la compasión. O los gritos en el cielo porque en Extremadura cuatro de cada diez niños están en riesgo de pobreza y exclusión social. Me refiero a la ausencia de empatía de hace años. Todos estos:

Tasa de riesgo de pobreza


Hoy, cuando mi propia situación personal, paradójicamente (y no en todos los aspectos...) ha mejorado con respecto a la tremenda crisis que viven muchos otros semejantes, no puedo dejar de pensar en echar una mano, en la medida de mis posibilidades (que son algo menores que las de Amancio Inditex Ortega), a quien me pilla físicamente cerca.

Y, con la que está cayendo, no tengo la nobleza de carácter suficiente ni la paciencia necesaria para aguantar lecciones, ni en facebook, ni en twitter, ni en la cochibamba virtual de turno, de personas que hace taytantos años no eran capaces de ver que sus actividades especulativas del "todo el mundo lo hace" o las justificaciones del colega o el familiar de turno "quesque había firmado por muchos ceros y que qué majos los del banco, porque ya si eso la vendía después por un cero más si se quedaban en paro", provocaban que se  encareciese la vivienda de alquiler de una paisana como la menda. Y resulta que esta menda malencarada, cabreada y vinagres, tenía por aquel entonces a su cargo a una menor en riesgo de exclusión social -Oh, sielos! Guós da fack!- y, para evitar males mayores, metía horas como una jabata en un antro grasiento y se privaba de sus propios sueños, postergándolos.

Y ahora digan si quieren que bueno, pos que yastá, que no nos representan -¡JA!- y que puedo ser feliz contracorriente y con el culo maloliente...

Con la que está cayendo.

22 mar 2012

Dorian Grey que estás en Lanzarote.

Erase una vez una persona con mucho mando. Trabajaba en la escala ejecutiva de una empresa y era la típica que iba de guay, de benefactora de la chusma que tenía subordinada y a los que trataba de manera exquisita un día no y los otros cuatro restantes tampoco.
Era tal su magnanimidad que disponía de todo como si fuera administradora universal del cotarro. Sólo que sin serlo. Al que miraba para otro lado y le recogía las compras en la Calle Real sólo le pisaba un callo un par de veces al mes. Al que la miraba torcido pero no abría la boca le acusaba de incrementar las facturas que tenía que cargar a la empresa del psicólogo y del gurú que la enderezaba el karma. Pobrecita ella. Y al que hacía su trabajo intentando ser productivo y escrupuloso con unas mínimas reglas éticas, le ridiculizaba y humillaba sólo por respirar.
Así llegó un día en el que, al requerir un trabajito de dudosa honestidad a uno de sus pretendidos lacayos de los del último grupo, éste la contestó:

-Por ahí no paso. Dimito: yo tengo principios.

A lo que la divina potestad respondió entre carcajadas:

-Los principios no pagan las facturas, mi niño. Qué gracioso eres cuando te pones gracioso, valga la rebuznancia. (porque, efectivamente, esta persona era un pozo muy hondo de sabiduría, como seguramente estabais pensando... ¡ejem!)

Es necesario no obstante aclarar que, aunque puede parecer tentador concluir que era sensata la respuesta, para esta persona singularmente tocada por el dedo de Dior, las facturas de ella eran más importantes que las del resto de los mortales. Y que se debe entender como imprescindible que tus vástagos vayan a colegios internacionales y que el vestido nunca puede ser de menos glamour que el de Ana Rosa Quintana. Ya si eso, los que tienen principios que viajen con Ryan Air y tiren de marca blanca en el Hiperdino.

Y así se empieza a tolerar lo intolerable, aunque no lo crean, hasta que te conviertes en un engendro como el del retrato.