31 jul 2022

Kamikazes.

 Te asusta ese lado. El que se inclina por escalar el drama, con pensamientos que rondan hipótesis de ausencia. Tratar de domarlo es enfrentar la existencia de esa posibilidad. Qué hacer. Prepararlas. Acolchar los golpes venideros. Al lío, no hay tiempo que perder...

Porque las propias divagaciones sobre lo venidero son a veces una pérdida de tiempo. Quizá no. Quizá sea necesario masticar hasta sentir náuseas. Sentir ese ya conocido patetismo vital en las carnes, la autocompasión tramposa y egoísta. Oscar Camps, siempre, cuando tengas la más mínima tentación. El Open Arms con bandera inglesa. Héroes son los que tienen en tan alta consideración la vida que hacen lo que sea necesario para poner la suya a salvo. Echarse al océano.

Y así será siempre mientras mueran personas en el mar huyendo también de la muerte a sus espaldas. Cero derecho a rendirte. Al fin y al cabo escogiste tu camino, pero tu cuna era próspera, con todos los peros que quieras y puedas ponerla. La isla te acogió, no hay trampa ni cartón, es tu medio desde hace mucho. 

La incertidumbre te asalta cada vez que te pones al volante de camino al curro. Poco más de veinte minutos, pero en unas vías atestadas por el turismo y con un diverso abanico de maneras de manejar los carros expuestos, ocupados por personas que juegan a diario a la ruleta de la tasa mortal de accidentes de tráfico. Denso. Con peligrosos puntos negros, de obsoleto trazado y sencilla solución, que nunca llega...

Más y más coches. Adelantamientos alternando con embotellamientos inevitables, tándem temerario donde los haya, en una isla con autovía al sur de dos carriles. Bueno. Tramo de autovía de la risa, para salir de la capital y el aeropuerto. Y gracias. Y otro tramo que se ensancha hasta cuatro carriles circunvalando la capital, también, pero hacia el norte. Para que vayas al Ikea y al Lidl con comodidad.

El escandaloso derroche y ataque al medio ambiente que es el resort. De lo que no querías participar, ahí estás. Pero no pasarás ni una y el plazo de los tres meses para hacer cosas está superado.

Lo llevas en la sangre, las largas ya ni te afectan.



Son las distancias cortas, las que te asustan más. 

Que no se te peguen al culo en carretera, grabado a fuego aquel alcance.


29 jul 2022

Te espera.

 Y te imagina leyendo estas páginas, buscando enigmas sin resolver, destinados a ti. Las pistas y atajos del viaje hasta el reencuentro. Frente a frente. Rastros, guiños, referencias musicales veladas. Una especie de zamburguesas dialécticas quizá. O todo lo contrario: escalones hacia lo más alto que proporcionen la mejor panorámica del trayecto recorrido y por recorrer, si acaso.

Siempre un destino. Pero para ella los destinos son provisionales, hace mucho que vive la vida con objetivo, uno en cada tramo, ya que el amor es la barca, no el destino. De puerto en puerto. ¿De cama en cama? No tiene por qué, la imaginación la tiene a raudales. Pero sentir amor a todas horas del día. Y que irradiándolo hacia afuera, el deseo de tener sexo con ella sea un potente psicoactivo que deje una impronta duradera, sanadora y limpia. Bella. Que a ella se acerque quien quiera amarla y lo demuestre. Bajo pena de ser descubiertos en caso contrario, levantando al Siroco en Momo y que despliegue su furia de madre protectora. Que se sabe preservar para su prole. Los corazones puros no entienden de posesiones ni de daños colaterales como excusa para dejar tirada a la persona que te ama, sin una palabra de aliento cuando la pudo necesitar.

Sin embargo ese corazón puro dejará de sangrar algún día. Y él lo espera también, así como el contacto y el perdón que nunca ha pedido. 

Es la sombra alargada ya del ocaso, cuando menos falta para que acaben los sofocos de un día de calufa conejera. 


Momo sale a la azotea, es la una de la madrugada, el viento acaricia hoy, verdaderamente, después de estar ausente durante el día, como diciendo:

<<A ver cómo os apañáis a más de cuarenta grados sin mí, tanto que os molesta que os tire encima la arena de la playa... ¿¡A ver ahora?!>>


 

24 jul 2022

Comandante de la nave.

 Escucha y calla. Disuélvete entre la multitud. Sé invisible en la medida de lo posible. Temple, siempre templando, planificando el siguiente paso. La opacidad es tu amiga, debes aprender de una vez por todas a poner en práctica lo de "poco y al revés", que decía Gran Mamba, para con ciertas personas al menos. Mucho mejor cuantas más incluyas, de las que rocen a esas.

Pero no es fácil, Requiere práctica, entrenamiento; nadie dijo que ser falsamente amable y neutra sea tarea sencilla. No para personas que son un libro abierto en su expresión no verbal, tanto para su adorable lado bueno como para el terrible enfado. Impulsiva, te dirán por no tener doble faz. Por eso no has de culparte ni perdonarte nada. Porque diciendo que no aguantas la presión bien (hay que joderse) o que eres impulsiva, no ayudan, sino que agravan. Y por el camino despiertan la desconfianza.

No es esa tu responsabilidad real, sino perdonarte por tus mentiras con consecuencias y admitir importantes errores que ves en el cuaderno de bitácora. La velocidad del viento, no era esa... Son aciagos días estos en los que echas la mirada atrás con mezcla de nostalgia, desasosiego y duda, pero lo cierto es que estás en minoría con respecto a una disfuncional sociedad individualista, en la que prima la imagen que se da siempre pensando en un rédito futuro o beneficio posterior al favor prestado o el culo que se ha ofrecido antes. Ahí no eres tú, la enferma. La semilla pegó hace mucho tiempo y la deriva es imparable. 

Toca adaptarse, porque las mambitas necesitan de tu tesón y tu lucha. De reinvención continua, de trasbordo y porte, de mudanza y salto transoceánico. Lo que sea, lo que te eche...

No, ya no. Eres débil y vulnerable, como todes les demás. Pero sales a flote, aún hoy por la fuga de las letras que aquí pones. Pasarán unos meses hasta la relectura de aquello que aquel día provocó una frase de un estribillo pop. Eso que luego mezclaste en tu coctelera gris con las experiencias en el curro con algún compañero, que se te inspiró a media tarde. Lo aderezaste con uno o dos de tus deseos ocultos o quizá con un metro de sueños del mes pasado. Pero ahí quedó. Quizá dentro de un par de años la estés compartiendo en redes sociales, especificando su antigüedad en un post con un enlace a la entrada del blog.

Ver desde la distancia la estela, la marca, la huella. El surco, la llave torcida pero que funciona y abre. Las olas de calor, las llamas de los incendios que nos rodean, muy distintas de las tuyas sensuales. El mundo virus adquiriendo más y más relevancia.

Tu prole. Eso piensas, en que te mueres si les pasa algo malo. Tanto miedo no es bueno, y lo sabes. Ha vuelto, te domina un poco a ratos, durante el día. El cansancio es bueno cuando es mejor no pensar en lo que te preocupa, te quedas dormida fácilmente, por la noche. El insomnio ya no está, erradicado del todo porque ahora es lo contrario: tienes que hacer grandes esfuerzos para disfrutar del noctambulismo que amas. Si duermes poco, al día siguiente rindes, pero te cuesta un mundo llegar al final de la jornada.

En tres tandas, romper el texto. Una jornada de trabajo entre dos noches, de las que en la última te has despertado a las cinco de la madrugada para componer un nuevo párrafo. Adolfo Dominguez hablando de libertad, Ciencia, Dios y Cervantes, en una entrevista de la tele pública. "La patria es la lengua, lo que me une a seiscientos millones de personas", dice. En un par de horas a la ducha para volver al curro. Hoy lo verás, vuelve de librar. 

Retomas y añades otros cuatro cinco seis párrafos. Este método artesano de juntar letras que te has inventado, para proletarias... Y un par de claves de acceso con su año de nacimiento y la fecha de su cumpleaños, porque le llevas y nunca le olvidarás.

La vida sigue, la marea te lleva. Solamente las mambitas en tu horizonte, remar y nadar, en alternancia. 

Mirar al horizonte, perder el miedo, respirar. Edita un selfie para subir una imagen que ilustre el momento vital...

Publicar la entrada. Dirigir el barco.

<<Son aún las seis y media, duerme un par de horas más>>.