8 jun. 2020

Fundición.

Se agolpan, salen a borbotones y luego hay que cribar, filtrar, primero en malla de grano grueso, luego filtro de precipitado, así hasta llegar a obtener una mínima parte de pensamientos hilados finos.

Intentar mirar para adentro, conocerse. Se dice pronto y se dice fácil.
Quien sabe establecer una vía hacia el exterior de su yo más íntimo y lo expresa de manera coherente con su concepto de honestidad, gana más atención. La curiosidad se enciende. Puede ser una pintura, una canción, un texto. Pero el destello de honestidad ha de estar. Un conjunto de factores que proporcionan un contexto y que explican unos elementos artísticos, como consecuencia.

Para mí el acto y consecuencia, la acción y la reacción, no el momento congelado, no la instantánea, sino la narración. Siempre. Desde pequeña. 
Es por el baile, eso creo. La expresión corporal para mí es una de las manifestaciones artísticas más bellas, y tiene también una foto fija, un retrato, que son esplendorosos. Pero es la dinámica, el movimiento de una libélula o de una contemporánea sobre las puntas, lo que enardece la pasión y mueve las emociones del observador que, admirado por lo que ve, de pronto tiene ganas de imitar y aprender los pasos de baile de una coreografía...

En mi cabeza la narración es un eterno baile de letras y de palabras agrupadas, en oraciones, endiabladamente complejas, en ocasiones. Otras veces se enlazan de manera sobria, escueta, certera e insoslayable. Hay tantos bellos paralelismos en conectar párrafos y dar un sentido de equilibrio y armonía a un texto con la manera en la que se desarrolla una coreografía de clásico, de principio a fin, sobre las puntas de una bailarina. Y es curioso que además es antes o después de escribir que sucede: me apetece bailar, la música de fondo; y también cuando estoy bailando me puedo inspirar y que de pronto me apetezca escribir algo que me vino a la mente mientras me movía.

Sin embargo, cuando como con el presente texto tengo dudas sobre la idea general a transmitir, el momento en que lo tienes en palabras descrito, ese pensamiento que crees trasladable a los andamios de las palabras... sientes que algo falla y ese paso en el segundo giro se te va a olvidar todas las veces, con lo que el equilibrio, la armonía, se irá al garete a la hora de observar el conjunto.

Veamos... Creo que he rehecho este relato varias veces. 
La primera edición entré, recorte, edité párrafos y rehíce el último entero. También añadí dos que conectaban con este pero eran una paja infumable. Aunque no los borré sobre la marcha, guardé la versión, nublada la inspiración en ese momento, teniendo claro que los borraría al siguiente intento de enfrentarme a este soporífero texto. Volví a abrir la web y efectivamente los eliminé enteros, los dos bloques. Y también el último que había estado rehaciendo entero en la anterior versión. 
¿Y por qué? ¿Por qué ahora vengo directa, con idea en el pensamiento sobre lo que quería decir titulando "Fundición" esta entrada de junio de 2020, mes jodido donde los haya, para mí, dentro del año?

Hice memoria. Eso pasó. Acerca de ese momento en el que los dedos funden con los pensamientos que brotan y que quieres trasladar al negro sobre blanco y casi teclean sin más, escribiendo lo que quieres contar de la manera más fiel a como a ti te gustaría que te lo hiciesen. Lo vivido por ti o imaginado por ti, da igual. Y que tus relatos son ficción con tintes y detalles reales y verídicos de tu vida. Cuál ha de ser sino 'Fundición' la palabra utilizada para describir una amalgama de metales, minerales, aguas dulces y saladas, vientos y granizo, sol extenuante y cruel, pies helados con dos pares de calcetines. Los Campos de Castilla y el ancho océano. La lava en una isla minúscula, el fuego y el regio mar, con sus reglas cada uno, poniéndonos a los insolentes humanos los pies sobre la tierra.
Las ironías de la vida y los planes del revés. Los encuentros con las personas decisivas en nuestra vida en el peor momento. Un antro en el que ves la falsedad, solo si no te has hartado y aún te tomas las copas mirando hacia dentro del corro que rodea al líder. Yo bebo poco. Y si echo un ron cola, seguro que me pongo en la barra, de espaldas a la juerga, en mi taburete alto, como buena insociable, con un par de tíos y tías haciendo chistes de suicidas. Pero de espaldas fijo... Con el pack de la vida viene la muerte a juego, sin fecha. Lo mismo que encontrar al hombre de tu vida y que esté ocupado y a miles de kilómetros. El mismo tipo de putada que que tu madre muera a destiempo, están al mismo nivel. Hay duelo. Y de la madurez del momento vital depende eternizarlo o relativizar.

Tus decisiones de mierda. Las que afectan a tus seres... los que te llenan. Los que no están que sabes que sufrirían, también.

¿Es la historia de mi vida no enterarme porque no me quiero enterar y luego quejarme porque no me he enterado?

Una vez, hará como quince años, estuve verdaderamente preocupada por si padecía hipoacusia. Me derivaron al otorrino y resulta que no se podía oír mejor que yo, según la prueba funcional practicada y valorada. El diagnóstico fue que el motivo era psicológico y un gaje del oficio. Es decir, de pesada que es la gente al otro lado de la barra, yo había desarrollado un sistema de desconexión para no escuchar, al parecer involuntario, las cosas triviales de mi relación con los clientes a los que tenía que atender. De sorda tenía, por tanto, menos mil. De atención selectiva a mis intereses, por lo visto un poco más, al parecer...

Fundía. Fundo. Nos fundiremos. Fundición de palabras, fuego en el cuerpo.
No, no siempre todo es igual, todo igual, todo lo mismo...

La libertad es fantástica, aunque mar gruesa, pero no es oscuridad. Es lo contrario. No es un mito. Son las personas de las que te rodeas las que te permiten la libertad de ser fiel a ti mismo.
¿Un Blues que disuade de la Libertad, que da fiebre, que niega que la libertad en el amor sea el camino?

Tantas preguntas sin responder. Tendré que fundir un nuevo queso para seguir descifrando lo que no entiendo.