18 nov 2020

Sed.

Tu tacto.

Esa droga.

Me muero de sed. En medio de una epidemia que nos aleja hasta de los cercanos, tú y yo tenemos dos mares de kilometros entre nosotros. Planeamos cada uno por nuestro lado, con el imperioso impulso de correr a estar juntos... pero esta incertidumbre que nos rodea en el tiempo que le ha tocado nacer a nuestro amor, mi Bicho, es angustiosa.

Porque estoy en el desierto y tengo sed y tu piel no está cada noche rozando la mía. Y nos afecta a ambos del mismo modo... porque somos tan asombrosamente similares en la manera de vivir el amor, que, a pesar de los tiempos de COVID-19, esto nunca acabará.

Esta luz nunca se apagará entre nosotros. Somos un poco ET y Elliot, mi amor. Y pienso en ver pelis contigo, auténticos maratones, de lo que te gusta y lo que me gusta. Y lo mismo con la música. Bailar. Follar, coger como locos. Ver otra peli. Y así. Y les nenes. La felicidad. Con la punta de los dedos pero con nuestros problemas en nuestros paisitos, donde también tenemos vida hecha. Es complicado todo.

Se me antoja que siempre que me enamoré profundo tuve que huir de donde estaba...

Necesito sentirte abriéndome a tu amor, que manejes mis piernas a tu antojo y me hagas tuya. Eso quiero y no puedo tener. Me mata la sed un poco tu recuerdo, pero es un trago efímero.

Y recuerdo el agua, resbalando por nuestras bocas, en la ducha. Esa humedad sensual, serena, de tenernos, habernos encontrado y estar ahí, disfrutando el uno del otro... 

Y me da sed de ti, de nuevo.

Entonces, para salir de la ensoñación que me ha hecho estar a punto de tocarme, por haber mojado la braga al hacer memoria, pienso en que cada día que pasa es uno menos para el reencuentro, porque necesito darme un empujón de optimismo. 

Esta sed de tu piel fustiga mi paciencia, amor. Pero sé que forma parte de la prueba de resistencia. 

Paciente espera hasta de nuevo llegar tus susurros a mi oído, entre jadeos de placer, pero no por un terminal, sino que mientras follamos felices y desbocados. A nuestro encuentro, así será. Casi ni cerrar la puerta y comernos sin dejarnos ni un trozo, ávidos de esa sensación maravillosa que es amar follando y viceversa. Lo añoro tanto. Esta sed infinita...



<<In your room
Your burning eyes Cause flames to arise
Will you let the fire die down soon
Or will I always be here>>

  SONGS OF FAITH AND DEVOTION | DEPECHE MODE |  1993