10 nov 2021

Emancipada.

 Y hermética.

Ahora sí. Terminar con la primera persona del singular. Para conseguir, esta vez sí, llegar al otro lado tras pegar el salto.

Siempre la vida con objetivo, nunca perder de vista que habrá una nueva siguiente estación. Lo cerca o lejos que nos encontremos de ella será la incógnita. Que ni se puede ni se debe intentar resolver. Para cada persona el tiempo transcurre de diferente forma.

Como con cada concepto trascendente de nuestras vidas, que también son diferentes y en distinto grado de relevancia o prioridad, incluso, para cada cual.

La distancia temporal es siempre la cura tras los sucesos traumáticos. No el espacio.

Me considero experta en estas lides.

No en vano, poner tierra e incluso mar de por medio no fue suficiente para proteger lo mío. A los míos.

En este último texto en primera persona, irme, alejarme de mi hermanija, venir ella a mi cobijo, finalmente, casarme sin querer hacerlo ni convencida, ser madre de sus hermanas sobrinas de golpe.

 Ser madre de sus nietas, de los cuatro, una ausente. Una crianza hercúlea, estando muy sola y decepcionada. Un intento de suicidio con mucha carga injusta a las espaldas. Esta vez sin echármela yo. Es demoledor que te acusen de ser primer motivo o causa de algo así. Y no porque sea yo la acusada principal del banquillo, aunque sí que parece que colaboradora del mal.

La resiliencia pero la persistencia malévola de la ansiedad. Enfermedades acumuladas, ruptura y ocaso del amor y veinte aniversario de la muerte de mamá.

2019, el año que toqué fondo y en el que antes de Navidad me remataron con una profunda puñalada.
Y de ahí para arriba, subiendo, con algún altibajo y caída. Todo se lo debo a ellas. A las tres mambas, principalmente a la que me ha demostrado que sí, que la eduqué muy bien, que mamá a su vez no lo hizo mal del todo con nosotros, a pesar de sus defectos.

Que fue una putada muy gorda, lo que nos pasó, pero que ahora mi madre estaría llorando de felicidad. Por lo logrado por sus dos hijas y por las nietazas que tiene.

Pasamos a la metáfora. 


Colorín Colorado.

Fin.