7 dic 2020

La lluvia no borrará el dolor de no tenerte.

 La escarcha en mis venas quema a veces, con tus dulces mentiras, mi amor.

Sé que es mi castigo. Por amar al hombre de otra, a pesar de no habérmelo robado y haber fracasado.
Pero mi frustración está en algo que no está a mi alcance ni al de nadie: ¿Por qué no te conocí veinte años antes? ¿O quince o diez? No por mí. Por ti. Por haberte convencido de que las cosas son mucho más fáciles, en realidad. De que sí, efectivamente: si hay amor apasionado, todo lo demás se lleva mejor. Qué te voy a contar a ti que no sepas, esa es una de las cosas que sabes tú mejor que yo. Sí, por supuesto que hay cosas que no sabes que yo te contaría a ti. Y me abrazarías y besarías al hacerlo, de la ternura de verme recordar milimétricamente los momentos. Tus metáforas y tus síntesis adorables. Sobre tu música. Tu manera de expresar el amor, mi vida.

Escucho:

"Soy el fuego que arde tu piel,♪

 soy el agua que mata tu sed♪

 el castillo, la torre, yo soy♪ " 

y recuerdo cómo verdaderamente me poseía el fuego cuando aparecías y saludabas. Lo feliz que me hacía. No he vuelto a sentir algo así desde hace mucho. Hay algo parecido. Pero no aspiro a joderle la vida a nadie, ya. He tirado un poco la toalla con el amor y solo quiero sentirme viva entre inviernos con chubascos y un poco de granizo. La escarcha si acaso, de cocina, para conservación de la pesca, que estamos en Canarias.

Siempre estarás y no, en mi vida. Y ese es el sabor que queda unido a la valija de los duelos irresolubles o irresueltos. Que lo mismo me da o me da lo mismo. Al fin y al cabo soy lava y no creo que me vaya a ir lejos de aquí. Y tú eres cada vez más viejo y quizá nunca te vuelva a ver. 

Es necesario que afronte esto como una realidad, aún en el caso de ir para conocer a otras personas, como ya ha sucedido. Matar esa esperanza, en un zig zag, en un vaivén de decir que quieres comportarte falsa y civilizadamente, mientras en tus sueños el café de cortesía se torna en escena "Alanis preguntando si se la chupa su santísima en el cine". Y no es plan, digo yo...

Pero sí. Así es. Hacer mofa y befa de: "Adónde ibas, Eva María", que me diría mi madre para tocarme los ovarios, "...con un hombre apaleado por la vida y rajado de vivirla ya, más de cincuenta...¡aay!"

No es irreverencia, transgresión o troleo hijoputa. Soy yo, Sangrando porque no me quiso un traidor mentiroso. Por eso y porque se van sigilosamente, pero igual están huyendo. 

Esas erosiones son tan profundas que cierran lento. Al menos que suelde con eficacia, como decía aquel...