3 dic 2021

Inexpugnable. Memorias de Momo (VIII).

Como corazón de granito. Como cráter de volcán en erupción.

Alguna vez pensó de él que era un ser extremadamente vulnerable. Se creyó el papel, el rol de niño tímido y bueno, que no se atreve a decir al ser amado lo que siente, por miedo al rechazo y a pesar de estar ya talludito para estas boberías de preadolescente enamorado de la maestra sustituta en prácticas.

<<De piedra cómo me quedé al leer aquello. Por un lado me sentí estúpida. Tras de eso, me entró pavor porque varias piezas encajaban en el puzle de lo sucedido en julio con los celos de mi amiga, que parecían más dirigidos contra mí que contra la supuesta preferida del muchachito. Lo voy a llamar muchachito, para quienes tengan sospechas bien encaminadas y para la mayoría que está más perdida que una aguja en un pajar, también. Pero al instante siguiente me tranquilicé, pensando en que era obvio que no se había puesto de mi parte ni defendido tras la maniobra de contarle a toda la cuadrilla que la había mandado al carajo y dado con la puerta en las narices, que resulta que es algo que no me duelen prendas en hacer en analógico, tampoco. Por desgracia me ha tocado varias veces, no es algo agradable pero se llega a ello porque tienes que hacerte respetar. Y hay personas con las que el único modo de detener su torrente verbal de odio es ese. Así fue aquella noche, que me dijo de todo menos bonita. >>

Volviendo al descubrimiento, tras pasar la nube de la posibilidad de que aquello no fuera un cebo para hacerle creer precisamente lo que en ese momento aparentaban esas reflexiones tormentosas, Momo valoró de nuevo las consecuencias de caer en una trampa así. Qué esperarían que ella hiciera al leer aquella retahíla de sinsabores porque al parecer él había perdido algo en el mismo fin de semana que Momo coronaba a su Rey. Se diría que una oportunidad...

Abre los ojos mucho Momo, ahora.

▬¿Qué pasa? ¿recordaste algo importante?

<<No sé si puedo descartar el cebo. No sé cuándo exactamente, pero poco tiempo después de yo leer las declaraciones, las borró. El día que zanjé ante todos señalando y contando que había leído lo que decía en el mismo día que le hablé de cómo había sido dormir junto al Vampiro Rey, también revelé que no podía demostrarlo porque las había borrado...>>

▬¿Te preocupa que lo creíste?

<<Lo creí pero al mismo tiempo no, fue un papel que interpreté con mucha eficacia. Sé de buena fuente que no pocos lo creyeron. Hablándole en privado a espaldas de mi amiga, que estaba colgada de él y en ese momento enemistada conmigo, intenté, sin éxito, liarle a ver si me tiraba los tejos. Creía yo que sin éxito. Pero porque fue mi amiga la que se puso celosa al descubrir nuestro contacto por otras personas que se lo dijeron, no por él. Yo sé quién se lo dijo a ella desde siempre. Y eso motivó que me mandara un SMS. Que recuperáramos momentáneamente la relación, por un par de meses, hasta que le volvieron a comer la oreja con una trola o se lo inventó ella como excusa para dejarme de lado de nuevo. Pero la cosa es que nunca me quedó claro si es que ella era una celosa patológica o que, al verme a mí completamente pez (entre otras cosas porque no había conseguido nada en privado, no vi tal interés por mí que otros sí mostraron rapidito, que si un avatar re loco, que si linda infinita y mierdas varias, ya sabes...), trató de sonsacarme acerca de mi verdadera relación secreta. Para descartar o porque no me creyera... No lo sé. De aquellos días recuerdo unos comportamientos totalmente pueriles que por suerte nunca en mi vida he tenido para relacionarme con mis parejas sexuales. Si me gusta alguien se lo digo y no entiendo a quien no mueve un dedo esperando a que pasen las cosas por sí solas. Por eso sé que el vampiro dijo "¿Puedo entrar?", y que yo le dije que sí.>>

Pero entremedias ha estado la pandemia Covid-19. Quiere decir Momo con eso que considera que, tras zanjar, no tenía ya nada que ver ni tiempo que perder con el muchachito. Fueran sus intenciones las que fueran, la ofendió gravemente, después de confiarle secretos personales y ser el único que supo qué hacía Momo en la capital, primordialmente, ese fin de semana. De toda la cuadrilla y del entorno. Nadie salvo él. En su día la traición fue el miedo, tras el torrente de indiscreciones de infidelidades y sordideces de líos de faldas y malos polvos dentro del aparentemente bien avenido grupo, del que la hicieron testigo y partícipe, unos y otros, como confidente simultánea, voluntariamente o de rebote. Total que Momo se asqueó y también se acojonó. Como el vampiro una vez, que dejó a medias las explicaciones de porqué podía llegar a oídos de la Gran Lady el devaneo entre ellos, sintió un escalofrío en la nuca y valoró la probabilidad de que por alguna cagada que en ese momento no acertaba a hilar, el muchachito hubiera indagado, aún siendo que apenas sabía localización y hora aproximadas de la cita y que estaban engañando a sus respectivos sobre su paradero real, no la identidad, cruzando datos con otro alguien. 

<<La paranoia febril>>

Rápidamente decirle a Momo. Y ella: 

<<Claro. Por supuesto. Así se lo dije yo a él aquel día, incrédula. Menté hasta a la Gestapo. Pero es el malsano ambiente de un antro en el que sabes que todo el mundo quiere enterarse por detrás. Entre bambalinas. Metiéndose las rayas de merca en privado en el aseo roñoso del pub de copas. Y él frenético, como pocas veces lo noté en línea. Verdaderamente preocupado. Que yo entonces no entendía. Y no entendí hasta mucho después. Meses después, cuando lo descubrí también como un niño, escondido tras un arbusto con poco espesor de follaje pero en el que ni me había fijado antes>>.

▬¿Cuándo regresó esa duda sobre si cebo o celos?

<<Cuando vi el compadreo entre todos, muchachitos, viejos pichabrava, vampiros, malas zorras intrigantes e incluso con los que defienden a las ratas de pozo negro y cloaca, volví a pensar en la doble vertiente del asunto, cebo vs. celos. >>

▬¿Y?

<<Me dije que a mí qué coño me importa. Que ya estaba curada de espanto, que más daño que me hicieron con mis hijas cuando estaba en riesgo su custodia, es imposible...>>


 "Que no hay amor sin admiración, como dijo Almudena Grandes".