10 may. 2020

El amor en los tiempos del COVID-19. (II)

El encuentro. Parte dos. (click a Parte uno)

Se interpuso el virus. Entró un montón de gente de repente en la virtualidad voluptuosa. Patas arriba la vida por la sexualidad reprimida.
Como despertar de una ensoñación de miedos e inseguridades a una abrumadora demostración de ser deseable. Y que los miedos procedan, todos, de haber dejado de fiarte de las personas. Y que a mucha gente que no le cuadra, incluso le parece mal, indigno otros juicios en los que no voy a entrar porque en mi blog hay que descalzarse o limpiarse los zapatos, antes de entrar, que una mujer pida guerra. En las redes. Y es madre de dos criaturas. "Mírala, pero... ¿qué hace?", "eres una caricatura, una golfa", "una ¡amargada!" "¡¿?!" El antro y sus juicios y su gente popular, la mofa sobre el que paga la novatada de venir de una vida feliz que se te derrumba. De casi 20 años, 19 habrían sido si hubiésemos celebrado en enero del 20.
Pero la distopía de la nueva normalidad, esa que va a hacer que vuelva la mirada hacia atrás, para sonreír, poniendo un punto final.
Para ansiar ahora saciar el apetito de oler su piel. De quien sea que nunca se sabrá ni de cerca, quiénes serán, ni aquí ni en ningún lado de la red, porque sé proteger.

He aprendido que sabes ocultar, entonces amas.



Y necesito sentirte, sí, a ti, acariciándome entera, sudando felices de excitación y placer. Y queda mucho menos.